jueves, 31 de enero de 2008

El halcón maltés (1941)


La palabra 'clásico' se usa hoy para muchas películas, pero esta es una de las pocas que merece ese calificativo en toda regla. La que sacó a Humphrey Bogart de la serie B y los secundarios. El debut de John Huston. Incluso, para muchos, la primera muestra del llamado 'cine negro', con multitud de elementos clásicos del género: el detective en su oficina con la secretaria al otro lado de unos cristales opacos, el caso que comienza con una bella dama bien vestida, los sombreros por todas partes, las vueltas y revueltas del guión, los bajos fondos llenos de sombras... y las pistolas que matan sin hacer agujeros. El género ya existía sobre el papel, escrito por Raymond Chandler o Dashiell Hammett (autor de la novela que nos ocupa ahora), pero alguien tenía que llevarlo a la pantalla como Dios manda.

La novela ya había sido rodada dos veces, pero John Huston, que trabajaba de guionista para la Warner, consiguió que le dejaran dirigir. La gran diferencia esta vez, y lo que lleva a esta versión a ser un clásico, es el no rebajar la dureza e incluso la maldad del detective Sam Spade. Muere alguien cercano a él y ni parpadea, golpea a varios otros a veces sin necesidad, se cabrea cuando su interlocutor no va al grano, y al final trata a uno de los personajes culpables de una forma muy poco heroica. Si se le acaba admirando a pesar de todo es porque sigue unas reglas, duras y de la calle, que a veces le hacen hacer cosas que no le gustan, pero que le sirven de brújula para sortear los peligros del tener que hacerle el trabajo sucio a clientes que además le mienten todo el rato.

3 comentarios:

corsaria dijo...

¿No se lo dedicaste al Jinete que le encanta El halcón maltés?

Beso antes de cruzar el charquito!

Lenka dijo...

Pero... al Jinete no le encantaba el Corto Maltés???

Che, la de cosas que salen de Malta, con lo chiquita que es...

;-)

Peliculón, Ro.

corsaria dijo...

Ahhh! Cierto! Era el Corto!!! bueno, che, que me pierdo con tantos malteses...