jueves, 12 de febrero de 2009

La Helvin y la Moller

A ver, para empezar, prueba de agudeza visual: ¿cuántos años tiene la tipa de la foto? Piénsenselo un momentejo y luego sigan leyendo (si gustan). Mientras tanto voy contando que se llama Marie Helvin y que la semana pasada, la cadena inglesa de tiendas Marks & Spencer lanzó una nueva línea de ropa usándola como modelo, a pesar de la jurásica edad que en el ramo se supone que tiene: cincuenta y seis tacos de calendario. Y que conste que M&S no será Armani, pero es una marca seria, no de catálogos por correo, así que no la han contratado para anunciar fregonas o sonotones. Como puede verse por las fotos, es una campaña de moda con todas las de la ley.

En todas partes donde se comenta la noticia se está recibiendo como una especie de nueva barrera rota. Y por supuesto que lo es, pero lo que falta discutir es qué tipo de barrera se está rompiendo: la de que si una mujer cuyo trabajo se basa en la belleza física se cuida bien puede durar en el negocio de la moda durante más tiempo del que se pensaba, o la de que es imposible hacerlo si una no se somete a un tipo de patrones dictados por una industria con unos caprichos muy concretos. Porque viendo el aspecto de la Helvin, se pueden tener varias reacciones: ‘está estupenda’ (añadiendo ‘para su edad’ a menudo, supongo), o ‘lo que se habrá tenido que hacer para estar así’ (si alguien tiene curiosidad, la última foto de esta serie es de ella hace 20 años, que en vez de ser del Jurásico es sólo del Neolítico, ya que tenía 36 tacos). O también, ‘por Dios, si parece de cera’.

El caso me recordó inmediatamente al de la actriz Renée Russo, anteriormente modelo, que cuando rodó ‘El secreto de Thomas Crown’ con Pierce Brosnan en 1999, iba por ahí presumiendo de tener 45 años y estar guapa de sex symbol. Bueno, pensé yo, para empezar, en las escenas de sexo os doblaban a los dos (aunque el vestido negro del baile no le dejaba de quedar mal), y para seguir, tendrás 45, pero no parece que los tengas. Porque es una cosa muy diferente tener 45 y aparentar menos, que aparentarlos y aún así estar guapa (de la forma que Hollywood quiere, claro). Así que, ¿qué estaba reivindicando, la suerte (o el trabajo) que había hecho que aparentara menos, o el derecho de tenerlos, parecerlos y seguir valiendo para el negocio? Porque de la manera que lo contaba, parecía que se lo merecía por sus sacrificios, no porque su edad fuera un accidente. Con lo cual, vendría a reforzar lo que decía yo antes: con este tipo de cosas no se potencia más que una determinada idea de feminidad: que a las mujeres a quienes se presta atención por su atractivo no se las deja aparentar la edad que tienen.

Hace un par de años hubo otro intento de ‘romper barreras’, cuando otra cadena inglesa, John Lewis, fichó a la sudafricana Lauren Moller (a la izquierda de sus pantallas) anunciando, oh maravilla, que era ‘de figura más llena’, una talla 12 (paso de investigar cuánto sería eso en el continente aislado, porque ni en él se aclaran). Y se produjo tal lío con si se habían inflado las cifras (paradójicamente, en este caso), que la campaña y la modelo al final pasaron a mejor vida. Y para qué hablar de Sophie Dahl, la nieta del autor Roald Dahl, que empezó de modelo carnosa y orgullosa ahora es toda ojos y barbilla.

Todo esto, sin embargo, a mí me parece comentable y demás, pero no me escandaliza para nada. Quien se deje meter este tipo de cosas por los ojos, allá ella (y él), y ojalá sea ella tan feliz siguiendo esos dictados como quien no lo hace. El problema viene, supongo, cuando se desea más o menos secretamente, ser de las otras. Y de esa batalla ya va valiendo de echarle la culpa a la publicidad. Mírese uno dentro, que la gente no son recipientes vacíos.

28 comentarios:

Jack dijo...

Uf.
A mí me das pie y no callo, con eso.
No nos dejan, tron. No nos dejan.

No veis que no hay mujeres con canas por la calle? (obviando a las ancianas, a cierto sector lésbico y a alguna excepción por ahí que confirme mi regla).
No hay.
Porqué? Porque no nos dejan.
Porque nos meten en la cabeza que sólo podemos gustarnos sin celulitis, sin canas, sin arrugas.

Porqué se nos exige aparentar fertilidad hasta la muerte?
Nusé.
Amos, sí.
Pero no.
Coponarro!

Bicos.

Kaken dijo...

Pues me parece que no he entendido el mensaje, Ro, y bien que lo siento..
Y tampoco acabo de cuadrar el tuyo, Jack.
Así que me propongo dejarlos descansar y volver mañana sobre ello, porque me resulta muy interesante y no lo capto.

Un bes a ambos

Lenka dijo...

Me encanta que hayas sacado el tema, Rogorn. No sé si sentirme un poco culpable por la matraca que doy siempre con él. Pero es tarde, me ataca el sueño y la cosa da pa mucho. Como dice Kaken, mañana más. Con más lucidez y más ganas. Que hay mucho para comentar.

Eli dijo...

Yo tampoco entiendo muy bien por dónde van los tiros, Ro.

No sé si la reflexión trata sobre la tiranía del aspecto o sobre el presunto "escándalo" de romper con la tradicional imágen de modelo anoréxica prepúber.

Después de la caña que las asociaciones de consumidores han dado para romper con la explotación juvenil y la batalla contra los trastornos alimentarios que una empresa utilice a una mujer mayor (por no decir vieja, que suena peyorativo) o con curvas (que la talla 12 equivaldría a una 42 española, uséase una de las más corrientes)no me suena a política rompedora, sino a subirse al carro de las oportunidades.
Total, para lo que duran esas campañas!!!

En cuanto a la doña tan estupenda, olé sus c... Ya quisiera yo estar así con su edad. Aunque visto lo visto (y creo que los años que ha ganado han sido inversamente proporcionales a los kilos que ha perdido) no se trata de edad, sino de "estar buenorra".
Que muchas cuarentonas por ahí no aparentamos los años, pero de ahí a subirnos a una pasarela...

En fin, noblesse obligue. Y yo no creo que buen aspecto y la naturalidad tengan que estar reñidas. Si cada una quiere estar guapa por ella misma, pos adelante.
Lo malo es que te empujen a ello.
Y por ahí sí que no trago.

Y bueno, no sé si he derrapado o no. Pero es que el temita toca las narices.

Por cierto, Ro. Tú que no te has definido ¿a cuál de las dos que has mostrado preferirías pa mirar en un cartel?

marilo dijo...

El otro día en la comida del trabajo hablábamos de ello, precisamente. Por qué este bombardeo constante para alcanzar y preservar la perfección física. Una perfección estereotipada, y uniformada. Diseñada por unos pocos y que a fuerza de meterla por los ojos se hace canon para todos.
Esta tendencia ha parido como resultado un montón de enfermedades psicológicas. Algunas mortales. Como la anorexia.
Y mi pena, mi desgarro, es el siguiente. Porqué no se alecciona del mismo modo, con la misma intensidad sobre la perfección moral o mental. Porqué no se busca unos patrones de correcto comportamiento. Quizá se tachase de totalitaristas unas campañas que difundieran un solo modo de pensar y sentir, ateniéndose a perfectas, pero ¿acaso no es igual de dictatorial el que se obligue desde el mercado a una tendencia física determinada como panacea de felicidad?

Lenka dijo...

Me pasa como a Eli, no me creo estas campañas. Cada vez que sale una nueva modelo tenemos que oír la misma cantinela: "por fin una mujer con curvas". Pero claro, el concepto que se tiene hoy día de mujer con curvas es una chica que use la talla 38. Porque si es cierto que la tal Moller usa la 42, no me extraña que haya caído en el olvido, ya que, digan lo que digan, no la dejarían desfilar en Cibeles (ni en ninguna otra pasarela) ni por todo el oro del mundo. Porque para la pasarela, esa chavala (que está cañón) es, simple y llanamente, una foca repulsiva.

Porque todas las veces que nos prometieron que era el fin del reinado anoréxico (y ojo, que llevamos con él desde que empezaron los noventa, colega, que la cosa va para veinte añazos de dictadura esquelética) anunciando a una mujer "superfemenina", se trataba de una dos kilos menos flaca, o con un poco más de silicona que las otras. Y tras un añito o dos de presumir de exuberante (juas) le pasaba como a la Sophie o a la Casta: que se quedaban hechas un pingajo humano.

Sí, de vez en cuando una gorda gana un premio, un grammy, un oscar, un operación triunfo, un algo, y se la aplaude un rato, para, inmediatamente después, ponerla a dieta rigurosa y cambiarle el look. Para que pueda ser como las demás. La premiaron por ser distinta, pero la idea última es que sea como todas.

Recordáis el último intento de telediarios, documentales y demás medios por convencernos de que, de verdad, les importaba la imagen famélica y poco saludable de las modelos?? Recordáis cómo intentaron ir de guays, metiéndose en Cibeles a incordiar a los modistos, invitando a las modelos a subirse a una báscula y calculando sus IMC?? Guau, periodismo de investigación, alto nivel informativo, crítica social. Y un cuerno. Aquello se quedó en nada, como siempre. Y, a día de hoy, seguimos viendo en el telediario los lánguidos saltitos por la pasarela de niñas escuálidas y enfermas cada vez que empieza la nueva temporada, nos siguen contando en las noticias (importancia mundial, desde luego) lo del salón del automóvil y sus niñas en shorts, los eventos deportivos con las chicas de la sombrilla, los posados del calendario Pirelli del nuevo año, o si tal o cual deportista femenina ha salido en cueros o no, cosa obviamente mucho más interesante que si gana competiciones o está de adorno. Negocios, publicidades millonarias, eventos deportivos, patrocinadores, audiencias, polémicas. O sea, dinero. Es lo único que importa en este tema.

Respecto a las mujeres con más de cuarenta, otra trampa más. Sólo se las tolera y aplaude si no lo parecen, si se embarcan con uñas, dientes, prótesis y botox en la lucha por la eterna juventud. Hay que ser joven o parecerlo. No se premia la belleza natural y real de una mujer de cincuenta, con sus canas, sus arrugas, sus formas. Una leche. Lo que se premia es que haya sabido disfrazar todo eso, con lo que, en mi opinión, se aplaude a la mujer que es una sombra de sí misma, un artificio, una muñeca de cera, constreñida, sin rasgos, oculta, fingida. Y, también en mi opinión, muchas veces infinitamente más fea de lo que sería en realidad.

Uy, Marilo, es que me temo que nunca nos preocupará demasiado la bondad, la honestidad, el ser mejores personas. Porque eso no da dinero. Las cremas anticelulíticas sí, esas constituyen un mercado potente. Pero no hay cremas para la mente. Para eso ya han inventado ciertas pastillas y libros de autoayuda, terapias y zarandajas varias. Que también dan pasta. Y que, muchísimas veces, se unen disimuladamente o sin disimular a lo físico (equilibrio, cuerpo y mente, guapa por dentro y por fuera, feliz y sin lorzas, el nirvana y la piel tersa)

En el fondo no es más que un negocio. Te dicen que estás mal siendo como eres, así que debes cambiar en todos los sentidos, peinarte de una manera, tener una figura concreta, usar una ropa determinada, y tener este coche, y esta vida, y comer esto y beber lo otro. Funciona también con los hombres, aunque el caso femenino se vea más y resulte más sangrante. En el fondo de todo está el puro y duro consumismo, y contra eso es muy difícil pelear.

Rogorn dijo...

Pues bien visto, Eli, porque, como hago mucho más frecuentemente de lo que pueda parecer, afirmo con mucha menos frecuencia de lo que describo y pregunto. Por ejemplo, sobre el tema de la Helvin no creo que haya un pensamiento uniforme que ofrecer: a algunos les parecerá un valiente paso adelante por parte de la marca, a otros aire vacío, y a otros una manera sibilina de comunicar a las mujeres del mundo que ni acercándose a los 60 van a dejar de ver modelos de belleza dirigidos a ellas, así que seguid cuidándoos y gastando. Y seguramente todas esas posturas, y algunas más, sean verdad. Por ejemplo, que la Helvin si siquiera esté guapa, para empezar.

Lo que sí afirmo es negar la mayor que menciona Marilo, o al menos matizarla. Sí que hay un 'bombardeo' de los diseñadores (que no de los medios, los medios son eso, un medio), pero de ningún modo un canon. El canon no lo establece nadie más que la gente. O si es un canon, debe de ser el canon más desobedecido del mundo, porque quienes lo cumplen a rajatabla son una minoría. Pasee uno por la calle y a ver con cuánta gente se cruza uno digna de subirse a una valla publicitaria. Igualmente, tampoco creo que se lo pueda llegar a llamar 'dictadura', ya que si lo es, es una dictadura bastante poco eficiente, por el mismo motivo. Otra cosa es lo evocador / seductor / encarnador de ideales que resulte para cada uno.

Por lo tanto, como nadie está imponiendo nada (y la excusa del bombardeo no me vale: también se bombardea con el fútbol en cada telediario y a quien le resbala le resbala), me parece de perlas que quien quiera vivir siguiendo el código de la moda lo haga. Que se sacrifique como la Helvin, o como Cindy Crawford, que creo que vuelve, a los 44 o así, y que leí hace poco lo que le costaba mantenerse así y es para alucinar. Eso sí, me parece de maravilla, siempre que así sean felices. No me lo parece si en el fondo lo que les gustaría es estar en chándal del rastro y comiendo helado por cubos. Y por tanto, lo mismo digo al revés: quien no se meta en los códigos de la moda porque el qué diran, pero desee hacerlo, que lo haga sin estigmas. Sólo sabedora de los riesgos (que por cierto, quien coma helados a cubos también debe conocerlos).

De aquí viene lo que comentaba sobre la Russo: ¿qué reivindicaba ella exactamente? Porque si no se explica lo que defiende, se puede entender cualquier cosa. ¿Defendía a la mujer, o creyendo hacerlo la denigraba?

¿A quién elegiría? Pues a cada una en su edad. Además, una anuncia trajes de baño y la otra ropa de calle, así que es difícil comparar. Pero vamos, si la Helvin parece elegante y distinguida (además de monoperfílica), la Moller está como un tren.

Lenka dijo...

Tienes razón en varias cosas. Pero matizo:

Te parece que no es una dictadura? Sólo porque paseando por la calle se ven más gordos (por ejemplo) que figurines? Eso, para mí, sólo significa que la naturaleza se impone, que la lucha es hercúlea si se quieren ciertos resultados (los que nos idealizan y nos meten por la cabeza), que no todo el mundo tiene el tiempo ni la pasta como para cultivarse el cuerpo al modo de la Crawford. Lo que no quita pa que les gustaría poder hacerlo. O no, que a muchos no, a muchos, en efecto, les resbala. Pero hablemos de los que sí.

Mis profas del gimnasio apenas comen, toman cosas de esas proteicas en batidos y barritas (alpiste, proclamo) y, por su trabajo, se tiran ocho horas o más sudando la gota gorda. Tienen cuerpos atléticos y fibrosos, obvio. Cuerpos bonitos y sanos. Y son bonitos y sanos pese a que la rubia tenga una cierta tendencia a la flaccidez de posaderas y los plieguecitos sub-nalgales (cosa que yo, con todos mis kilos de más, no tengo, seguramente por pura genética), y la morena, cuando se agacha, deja ver minúsculas lorcitas en su vientre.

Las miro y pienso: JOOOOODER!!! Y eso ellas, que viven en el gimnasio!!!! Qué nos demuestra esto?? Que la genética, la naturaleza, la REALIDAD es esa. Que se puede tener un cuerpo hermoso, sano, trabajado, pero nunca jamás en la vida podremos vencer lo que somos. Que existe la carne, la grasa (aunque sea en cantidades mínimas), los pliegues, las cicatrices, los granitos, las estrías, la piel de naranja, las canas. Somos ESO. Y vencerlo o exterminarlo es imposible por completo. Ni con ocho horas diarias de fitness.

Esas chicas tienen unos cuerpos estupendos, son guapas y sanas, y son humanas, de carne y hueso. Pero no es eso lo que nos venden con tanta anorexia y tanto photoshop. Nos venden pieles imposibles de alabaricoque, sin un pelo, sin una mancha, sin una jodía peca, ni arrugas. Y cuerpos imposibles, sin un maldito rastro de carne. Y nos dicen que esa es la meta a alcanzar. Y nos aseguran que es alcanzable, cuando no lo es. Doy fe, es mentira. En mis tiempos de flaca de 50 kilos mi cadera tenía 93 centímetros, y nada de lo que yo hiciera entonces (nadadora) habría podido reducir esa medida a los ideales 90. Salvo que me serrara el hueso. Probablemente, por su propia naturaleza, la rubia de mi gimnasio nunca logrará deshacerse de los pliegues que le salen bajo el trasero. Y lo que la dictadura le dice es que esos pliegues no son bellos, son asquerosos. Que debe librarse de ellos con hambre, o con sudor, o, si nada de eso funciona, con bisturí. Porque, si no lo hace, no será perfecta.

Y si ella no es perfecta, calcula yo. Y sí, se puede ser muy inteligente y pasar de todo eso, pero el alcance que llega a tener esta dictadura es mortal de necesidad. No aceptar esa perfección significa que no encontrarás ropa de tu talla. Que te rechazarán en algunos trabajos en los que se da por sentado que hay que estar buen@ (por ejemplo, pa poner una caña, mira tú) Que el sistema te va a recordar permanentemente lo imperfecto que eres.

Naturalmente, pasas. Si quieres pasar, pasas. Si quieres entrar, entras hasta donde tú quieras. Pero sí que funciona, funciona mejor de lo que parece. Obvio, que cada cual haga lo que guste y sea feliz como quiera, pasando por el aro o no pasando. Pero cansa. Y si me cansa a mí, que tengo casi 31 tacos, imagina lo que le cansa a la cría de 15 que tiene una molla y se da asco a sí misma (porque los medios le dicen que eso da asco), y cuyas amigas le dicen que está hecha una foca, y cuyo noviete le dice que vaya culo está echando, y cuando se prueba unos vaqueros que ponen "40" y le aprietan y la dependienta le dice que no hay más talla, y cuando todo lo que le entra por el ojo es la Moss, y el Special K, y el escaparate de Mango. La dictadura funciona porque todo eso te lo meten en la cabeza a todas horas, y lo asumes desde canijo (y las nuevas generaciones cada vez más, porque el bombardeo es cada vez más heavy). Con suerte esa chavala aprenderá a quererse y aceptarse, pero la lucha será pa toda la vida. Y si no tiene suerte y no aprende, toda la vida sentirá que es tremendamente imperfecta, porque la perfección que le están vendiendo no existe.

Respecto a la Russo... bueno, creo que está metida en el aro hasta atrás. Mirad qué buena estoy. Tengo 45, pero no lo parece. Ese es el mensaje, el que triunfa. No es el de: tengo 45 años, los que aparento, y soy válida. El mensaje es el otro, el de no parecerlo. Porque tampoco le permitirían parecerlo en su trabajo. Así que está claro. Quizá ella crea que es un grito super revolucionario. A mí me parece consentir con el sistema. Que ella sea feliz así? Puede y ojalá. Y ojalá lo siga siendo a los 70, cuando, se ponga como se ponga, ya no aparentará ni siquiera esos 45 que tanto parecen desagradarle ahora.

Jack dijo...

Estoy con Len.
Claro que das un paseo por la calle y dignos de subir a una pasarela hay tres. Pero la pregunta pertinente sería a cuántos les haría más felices ser dignos de subir a una pasarela.
Dejando de lado, claro está, casos como el mío: ya me puedo cuidar y machacar en un gimnasio a tiempo completo, ya puedo usar todas las cremas que venden y todas los tratamientos anticelulitis del universo. Yo no voy a ser digna de subir a una pasarela jamás. Y punto. Y honestamente debo decir que por desgracia mi trabajito mental me ha costado que me importe tres cojones. Por ahora.
Mal que nos pese y por mucho que nos vendan la moto metrosexual con los tíos se transige lo que no se nos pasa a nosotras. Porque Sean Connery ha estao anunciando relojes y nosequé más hasta antes de ayer.
Y si no, repito. ¿Cuántas mujeres de cuarenta conocéis que no se tiñan las canas? ¿Cuántos hombres? Ganamos por goleada. A mí lo de las canas me raya que no veas, me parece un síntoma de algo mucho más gordo y mucho más molesto. Porqué debe ser bueno no aparentar la edad que se tiene? ¿Porqué?
No entiendo cómo no hemos superado ya eso. Eso y todas las cuestiones limítrofes: Cuántos cincuentones se van con jovencitas de ventitantos, cuántas actrices recuperan su figura intantáneamente tras el parto, a cuántas actrices perdemos la pista tras los 45.
Una está guapa cuando se siente guapa, es obvio. Y obvio es también que la convivencia con las propias lorzas, arrugas y cicatrices puede ser felicísima. Pero como dice mi prima, es cansino. Y los cánones de belleza de hoy además de irreales son bastante enfermizos.
Además, ni siquiera las tengo todas conmigo ni confío tanto en mi coherencia: no estoy yo tan segura de que no correré a teñirme mi primera cana, amparada en que si me hace sentirme mejor será que está bien.
Que nos vendan la moto de la revolución que supone que esa tipa aún sea modelo sólo indica hasta qué punto la cosa está chunga y la trampa tan gorda que es todo.
(Ahora mismo estoy viendo un anuncio de la Evangelista anunciando una antiarrugas. No tiene ni una, milagros del editor. Flipo.
Flipo mogollón.)

Rogorn dijo...

Lenka, presión sí, pero dictadura no. Que hay casos de obsesión que requieren atención especial es evidente, pero también lo es que la mayor parte de la gente que se ve por la calle no parece presa de un comportamiento extremo al respecto, con lo cual lo de 'dictadura' es demasiado, a mi juicio. Aparte, que introduce una especie de excusa exterior ('es que me obligan', como si fuera igual que la mili antes), que no es aceptable. También habría entonces una dictadura de los videojuegos, de las drogas, del disfrute pasajero, del consumismo, de los viajes, todo culpa de una dictadura externa, y la gente no es así. Y no lo es aun cuando usa maquillaje, fuma, bebe o se va a Ikea o a París de la France, todo ello habitualmente en sensata moderación.

Sobre la falta de medidas perfectas, eso sólo te aparta de un trabajo: modelo de una rarificada alta costura. Se puede vivir de ser bella con otro tipo de medidas, y hay camareras que lo demuestran. Y Salma Hayek también, que tiene hasta para dar de mamar en África. A ver cuánto juntaban entre todas las del Vogue de este mes.

Ahora, quien tenga ese tipo de caprichos, es como quien no le llegue el coeficiente intelectual para ser astronauta o la estatura para policía. Pues ajo y agua, chavalote, pero la vida no se acaba.

Jack, no dudo que muchísima gente, incluso casi toda si quieres, desearían ser bellos de pasarela, pero eso es como todo: llega un momento de la vida en el que tienes que ajustar tus ideales y potenciales con lo que puedes llegar a ser y hacer, y eso se aplica al aspecto físico, el trabajo, las opciones políticas, la pareja, las relaciones con la familia que te ha tocado, la propia personalidad... No me parece tan distinto de todos estos temas, y quien tenga la cabeza amueblada para adaptarse a las cosas, sabrá encontrar y aceptar su imagen también - y ese era el punto principal que quería ilustrar. Sé clon de Kate Moss o de María Dolores Pradera, pero selo porque lo hayas decidido sabiendo a lo que venías. En ese sentido, insisto en que presión ambiental sí (y a veces importante, como quien vive en el Ártico), pero dictadura no. A lo que hay que llegar es a que puedas ver la foto de la Evangelista y pases página sin más, como si la foto fuera de la selección asturiana de bolos.

Lenka dijo...

A mí me parece dictadura cuando se niegan otras realidades. Puede que me equivoque, ojo. Pero me lo parece. Me parece dictadura cuando un canon estético (que es de lo que hablamos ahora) aparece en las pasarelas, el cine, las revistas, la publicidad, los eventos deportivos, en TODO. Me parece dictadura cuando se tiene asumido de tal modo que se normaliza. Cuando a la palabra actriz le sigue la coletilla "bellísima", cuando a ministra le sigue "muy elegante", cuando a tenista le sigue "super sexy", cuando no se puede grabar un videoclip (que se supone que tiene que ver con saber cantar) sin enseñar carne, cuando parte de la actividad de ir a ver nuevos modelos de coches o una carrera de motos es contemplar tías con las tetas medio fuera, cuando a la que ha rebasado los cuarenta se le debe añadir que "está estupenda para su edad" o a la que ha parido tres veces se le apostilla "lo rápido que ha recuperado la figura". Es constante, es contínuo, lo abarca todo, se lo come todo.

Me parece dictadura cuando no hay ropa para todas esas personas normales que andan por la calle, cuando pasar de una 42 se considera que es "talla especial", cuando una persona de mi tamaño (y no creo ser una obesa) sabe que debe irse directamente a las XL, si no más, cuando nos aclaran en los anuncios que si no tomas bífidus "no irás bien", y claro, estarás hinchada, y, ojo, "tú sabes que no estás gorda!!" (no, claro, porque si sospecharas que lo estás más te valdría suicidarte o meterte en un convento), pero estás hinchada, y dios, el resto del mundo podría llegar a creer que estás gorda!!! Es que lo hemos normalizado de tal manera que es alarmante.

Y claro, puedo entender que eso pase más inadvertido a los tíos. Es como el cine porno. Nunca se plantean si es machista o cutre, porque han asumido que es para ellos, así que, qué importa? Tampoco se plantean si para una chica es cansino buscar ropa en vano en las tiendas, o saltar del sofá con cierta indignación al oír por enésima vez: "Robert Redford está magistral y Angelina Jolie bellísima", o que te metan en el telediario lo del calendario Pirelli, como si el mayor logro de la femineidad hubiera sido que doce tordas posaran en cueros para inspirar las artes masturbatorias de los tíos. Hay muchas, muchísimas cosas que son una dictadura contra la que se dan dos actitudes mayoritarias: los tíos no lo ven (porque es lo normal) y las tías lo han aceptado o hacen equilibrios con el asunto o se agarran un empute mortal o pasan.

Yo no me agarro a la excusa fácil del que me obligan. Pero no lo hacen, acaso no lo hacen, cuando mis dos pantalones vaqueros empiezan a quedarse transparentes por el uso y tengo que buscar otros nuevos con más ahínco que la puta piedra filosofal? Y eso siendo yo, que me importa un cuerno que sean de marca o del todo a cien, con firma o sin ella, así o asá. Es decir, incluso pasando de todas esas cosas que el sistema me pretende imponer, me encuentro con que ha logrado imponerme un físico concreto, y mis dos opciones son: ceñirme a él o vestirme túnicas a lo Demis Russos. Lo siento, pero eso ES una dictadura. O al menos yo lo veo así. O tragas, o tragas.

Puedo ver la foto de la Evangelista y pasar página como quien ve una foto de una mosca de la fruta (y de hecho eso es lo que hago), pero decidiendo pasar del tema y aceptarme como soy, siendo felicísima con mi pinta y con mi aspecto me veo obligada a asumir que soy anormal, monstruosa, fea y deforme, tanto que me es difícil encontrar con qué taparme para no salir a la calle en bolas. Eso es lo que me piden que asuma, y no es fácil. Y aunque yo me empeñe en que soy maravillosa, bella, normal y estupenda, nunca dejarán de recordarme en cada bendito escaparate que no es cierto. Que, en realidad, me estoy engañando. Y que peor para mí, por no querer ceder y ser como ellos quieren, como ellos dictan. Y eso es una dictadura. Porque te permite ser como eres, pero con trampa.

Y es dictadura porque incluso sobrepasa los límites de la imbecilidad. Es que por ser no es ni rentable!! Porque, como tú bien dices, la mayoría de los mortales no somos como en las revistas, somos normales. Y, en cambio, te vas a una tienda a buscar una jodida camiseta y qué te encuentras?? Ochocientasmil tallas XXS, 34 y 36 abandonadas en sus perchas, muertas de asco, condenadas a que no las vendan ni en saldo, directas a la basura. Por qué? Porque la gente es normal y ha arrasado con las 38, 40, 42, 44 y 46. Y de esas no quedan. Pero de las mínimas sí, siempre sobran, son las grandes solitarias de las tiendas. Por qué las siguen fabricando en tanta cantidad, me pregunto, si no se venden, si está claro que ni siquiera son rentables??? Porque es la moda y es el canon, y la cuestión no se discute aunque quede patente que es absurdo, inútil y un despilfarro. Hasta ese extremo de cerrazón se llega. Y cuando algo se coloca por encima incluso de la rentabilidad, del vil metal, ahí sí que la cosa huele a dictadura!!

Rogorn dijo...

Y yo que pensaba que las tías tardábais en comprar sólo por marear la perdiz entre tanta oferta, jeje.

(Por cierto, que si para que escribas más columnas le hay que cambiar el nombre al blog, lo hago. Sniff...)

Juan dijo...

Lenka y Jack, creo que la visión que teneis está bastante distorsionada. Sólo hace falta echar un vistazo a las cifras de obesidad de la población general,o simplemente pasear por la calle, para darse cuenta que la dictadura de la que habláis, si la hubiera, tiene poquísimo éxito.

El 60 por ciento de la población tiene sobrepeso o es obesa, según parámetros médicos, que sólo tienen en cuenta, para hacer estas valoraciones, la incidencia que sobre la cantidad y calidad de vida tiene el peso.

El 38 por ciento de la población tiene peso normal y sólo un dos por ciento de la población tiene un peso po debajo de la normalidad. Huelga decir que todas las supermodelos cumplen criterios de peso por debajo de lo normal. Osea, las modelos y las que siguen la dictadura de las modelos, sólo representan un dos por ciento de la población.

Por otra parte, achacar la anorexia nerviosa a una moda o al gusto de los modistos de alta costura es, cuando menos, muy arriesgado.

Existe un enorme desconocieminto sobre el fenómeno de la anorexia nerviosa y unas cifras hiperinfladas sobre la magnitud de este problema. Llevo 23 años trabajando codo con codo con los endocrinos de mi Hospital, pues estamos juntos en la misma planta, y en mi planta es donde ingresan estas pacientes. Mi socio de la consulta es el Jefe de Nutrición de mi Hospital, considerado como el mejor Servicio de Nutrición de España. Y hemos hablado multitud de veces del problema.

Para empezar, existen dos tipos de anorexia, la primaria, que es una condición genética, y como tal, nada tiene que ver con las modas. Ha existido siempre y en todos los países. Como muestra, en países africanos con hambrunas, existen el mismo porcentaje de amoréxicas que en España. Esta es la verdadera anorexia y son las que vemos por televisión que dan auténtica grima. ES una enfermedad rarísima que se da en una de cada 100.000 personas.

La anorexia secundaria es la más frecuente y está relacionada con transtornos psiquiátricos varios. Esta es mucho menos grave y, si ahora les da por no comer, mañana les dará por tirarse de un puente. No está relacionada con las modas sino con un estilo de vida en que la comida se considera algo sagrado y desde pequeñitos se estimula y ensalza al niño que come mucho. La anorexia es un tipo de rebeldía, una reacción hacia algo que preocupa muchísimo a los padres y al entorno. El mejor castigo a la familia es lo que a esa familia le preocupa más: la comida. En el siglo XIX, lo que más le preocupaban a las familias era la virginidad y, este tipo de pacientes reaccionaban siendo prostitutas o mujeres de vida alegre: esa era la reacción que más daño hacía.

Así pues, no se sostiene esto de la dictadura.

Un abrazo

Juan dijo...

Sin embargo, sí veo un tipo de intento dictatorial, que no tiene el más mínimo éxito.....el de las feministas. Ellas no muestran algo y tu decides si te interesa incorporarlo a tu vida o no. Ellas deciden que las mujeres tienen que ir con una determinada apariencia y toda la que no cumple sus premisas es automáticamente tachada de mujer objeto o mujer florero. O vas como yo o te insulto. Este si es un intento de dictadura, la del desprecio.

Lenka dijo...

Pero es que yo no hablaba de la anorexia, Juan. Yo no hablo de que la supuesta dictadura esté causando una supuesta pandemia de gravedad tremebunda. Hablo de otra cosa. Porque, A DIOS GRACIAS, pese a la innegable presión social que rodea todo el puñetero culto al cuerpo, la gente sigue (seguimos) siendo lo bastante sana y sensata como para ignorarlo. Porque, afortunadamente, no es tan sencillo que, porque te digan que debes ser como Kate Moss, lo aceptes sin más y optes por dejarte morir de hambre. No es tan fácil, repito, afortunadamente. Igual que no es tan fácil que salgamos a la calle a pegar tiros, por mucho que lo veamos en las pelis. En eso, desde luego, tenéis razón.

Pero es que luego me sacas el ejemplo de las feministas radicales, que, si no eres como ellas pretenden, te insultan y ningunean. Y me dices que eso sí es un intento de dictadura. Perdona?? Es lo mismo. Y, si me apuras, la dictadura feministoide es mucho menos eficaz. Probemos:

Cuántas tías conoces que hayan decidido no maquillarse, no teñirse las canas, lucir cartucheras en lugar de disimularlas? Cuántas conoces que no se arreglen en mayor o menor medida, que anden por la vida en chandal, que no se pongan cremas jamás, que no se depilen? Por cada una de esas que tú me encuentres yo te encuentro a varios miles de mujeres que hemos pasado por el otro aro o por alguno de ellos.

Cuánta publicidad nos muestra una mujer que no esté representando el concepto de "belleza" o "sensualidad"?? En cuántas películas o series aparecen mujeres normales con vidas normales?? En cuántas, en cambio, son divas hipersexuales, floreros, divinas de la muerte o bellísimas, sumisas y desesperadas marujas?? Cuántas mujeres conoces que nunca hayan hecho una dieta, o que nunca se hayan apuntado a un gimnasio en toda su vida? Crees, de verdad, que las feministoides del mundo han logrado imponer su dictadura de anti floreros??? Yo creo que no. Vamos, es que son prácticamente unas marginadas. Es que nadie les hace puto caso.

Porque nos han convencido, Juan (a unas más, a otras menos) de que la verdad está en el otro lado. Que no depilarse es de guarras dejadas (cuando los hombres pueden no hacerlo y a nadie se le ocurre que sean sucios) y que la celulitis es un estigma. Y, obviamente, una mujer que se acepte a sí misma hasta el punto de no necesitar ni una sola crema, ni un tinte, ni una faja sauna, ni gimnasios, ni peluquería, ni trapos de diseño, es una mujer que no consume. Y eso no interesa.

Así que sí, Juan, por pura estadística me temo que es una dictadura voraz. Pero no, no se centra sólo en la delgadez, para nada, son montones de cosas. Es todo, es la apariencia entera, el concepto de Superwoman, super esposa, super madre, super hija, super amiga, super amante, super curranta, super reina del baile, super santa y super puta, y, por encima de todo eso, super guapa.

Es una dictadura de las tallas, de un tipo concreto de cuerpo y de cara que, si la madre naturaleza no da, no importa, porque se consigue con bisturí. Es una dictadura de modas, marcas, productos, guerra a la grasa, a la arruga, a la cana, a los años, a todo. Una dictadura del artificio.

Y naturalmente que funciona!! Afortunadamente no lo bastante como para que seamos legiones de anoréxicas, pero, Juan, pregunta, haz una encuesta, pregunta a las mujeres de tu entorno cuántas están contentas con su físico y cuántas cambiarían algo. Descubrirás que hay muy pocas de las primeras y muchas de las segundas. Y luego, claro, hay mil grados. Hay la que te dirá que cree tener mucho culo, pero que le den morcilla. Hay la que te dirá que querría más pecho, pero no tiene pasta pa operárselo. Hay la que te dirá que está gorda pero que no consigue que las dietas le funcionen. Y las hay que te dirán que están muy contentas tal y como son, pero muchas de ellas necesitan ayudas para esa satisfacción, necesitan sus tintes, sus cremas y su aerobic. Es decir, que todas tenemos la idea metida en la cabeza.

Y claro, hay grados saludables, qué tiene de malo una cremita, el tinte o unas horas diarias de bici estática? Nada. A mí me parece perfecto. Y también la que viva siempre de punta en blanco, que sí, que es su elección. Pero de algún modo es nuestra elección dentro de un marco de dictadura, dentro de un bombardeo constante que te recuerda a todas horas: "ella es perfecta, tú no". Sí, claro, todas somos libres de elegir, pero todas dentro de ese marco, todas dentro del Special K, y el me siento hinchada, y el aumenta dos tallas de pecho con el Superbra Wonderfulpower, y el saunatronic quemalorzas, y el consulta a nuestros expertos en cirugía estética y el lo lamento, guapa, sólo tenemos hasta la talla 40.

Todo eso, Juan, también es desprecio y ninguneo. Desde el momento en el que alguien decide que una chica con la talla 46 no merece encontrar ropa de su talla en cientos de tiendas, desde el momento en que ante una voz maravillosa se le pone el "pero" si la figura no acompaña, o desde las teles se comenta con una malicia repugnante si tal famosa está echando tripa (las mismas teles que luego hacen campañas anti anorexia con slogans tipo: "te queremos tal como eres", y que apetece ir a romperles a todos la jeta por hipócritas), desde que asumimos todo eso como normal, es una dictadura. Puedes elegir, claro. Estar dentro o fuera. Si te quedas fuera serás ninguneada e insultada. Y dentro o fuera, te pasarás la vida en una lucha a muerte contra la presión de ir un paso más allá o no ir, de aprender a quererte en medio del bombardeo que te dice que no eres lo bastante buena o intentar ser lo bastante buena, cada vez mejor, cada vez más como quieren ellos. No sé cómo llamas tú a eso, Juan, a mí me parece una dictadura. Desde el momento en que el culto al cuerpo está grabado en cada cerebro, en mayor o menor grado, lo es.

Rogorn, ando barruntando una idea para El Peristilo, pero es sobre el porno, y no sé si me lo censuraréis!!!!
;)

Jack dijo...

Pues yo sigo erre que erre con dos cosas:
1.- Pensando como Lenka.
2.- Pensando que a lo que Juan llama feministas no lo son. Repito que porque un grupo se haga llamar una cosa (Eta un movimiento de liberación nacional, pej) eso no lo convierte automáticamente en ello. Oye.
Yo soy feminista y no insulto a la que decide ir con taconazo y morro pintao. Es más, yo no sé si a los 32 empezaré a teñirme canas, si aprenderé a subirme a unos tacones o si me angustiarán las lorzas el día que mis encimas dejen de quemar grasas cada vez que subo un escalón. Y dentro de lo que cabe, el morro me lo pinto de cuando en vez. No sé qué feministas son esas que has conocido tú, sólo sé que a veces no estoy muy segura si fue antes el huevo o la gallina, y si nos vemos bien teñidas y flacas porque nos gusta o porque gustamos, ergo nos gusta.
Tampoco hace falta poner muchos ejemplos de a partir de qué punto nos volvemos invisibles, ni a partir de qué punto a los hombres la madurez les suma enteros mientras a nosotras nos los resta de cara a la galería.
En mi curro la imagen y el estatus son terriblemente importantes, estés delante o detrás de la cámara. Y calculo que no es el único trabajo donde sucede. Y los dictados de la moda créeme que están al cantounduro de ser dictadura pura.
Lenka ya ha explicado lo que iba a decir yo, y quizá más que dictadura sean dictados, o presión, o imposiciones. Llámalo X, pero está.
De los obesos que conozco ninguno se quedaría como está si obviando los percances físicos que supone le dieran la oportunidad de despertarse mañana flaco. Todas están hartas de oír eso de "pena de peso, porque de cara eres guapa". Otra cosa es que cada uno haga un esfuerzo (como supongo que hacemos todos en mayor o menor medida) por estar agusto en su piel. Y créeme que ni siquiera hace falta tener obesidad mórbida para no dar el perfil. Yo peso 46 kilos (midiendo menos de 1,60, claro) y mi socia me ve rellenita. Así que no sé yo quién es el que tiene la distorsión encima.
Que la gente esté cuadrada (o por encima) de su índice de masa corporal no quiere decir mucho. Claro que la anorexia no es pandémica. Pero la cantidad de gente que no está a gusto en la propia piel es legión. Y si no, haz la prueba: pregunta por ahí "camiarías algo de tu cuerpo?" y dime cuantos te contestan que nada.

Rogorn dijo...

Wubba, pues ya tardas en barruntar, Le. Es más, en vez de censurarlo, podíamos poner esa entrada (hala) en pay (halaa) per view (halaaa).

Lenka dijo...

Es que esa es la cuestión, Jack, es que pesas 46 kilos, yo te definiría como "flaca" (entiéndase no de un modo enfermizo, pero sí flaca, baja de peso) y creo que tal definición no es cuestionable, joder, no puede ser que alguien te vea rellenita. No es normal. Es discutible si yes guapa, fea, si estarías más mona con más kilos o con menos (esto de los gustos ye así, igual hay gente que opinaría que con 40 kilos serías la leche) pero polamordedios, lo que no se puede discutir es que eres delgada. Punto. Que hemos llegado a un punto en el que 46 kilos le puedan parecer "rellenita" a alguien, no es normal, tía. No lo es.

Porque yo peso mucho más que tú, y yo sí me defino como rellena, gorda si a eso vamos, con unos kilos de más según mi IMC, pero claro, es que para la persona que afirma que tú eres rellena imagino que alguien como yo tiene obesidad mórbida como poco. No te digo nada lo que pensaría de mi tía la Cris, que me saca como cuarenta kilos de ventaja.

Y sí, claro que es dictadura, claro que pasas del tema si quieres y si no no pasas. Pero repito, si no cabes en la ropa, si todo el mundo te repite que eres mona de cara pero el cuerpo no acompaña, si ves miradas de desaprobación (cuando no de asco o de lástima) por la calle, tienes que tener una autoestima brutal de necesidad para que te resbale, o estar francamente convencida de que eres bella digan lo que digan (y como dicen lo contrario no es fácil mantener esa idea), o acabas pasando por el aro, por alguno de ellos.

A lo mejor tú te subes a unos tacones dentro de equis años y te tiñes las canas, y ojalá eso te haga sentir mejor y no más esclava. Yo me apunté al gimnasio porque me sentía torpe y ahogada por el tabaco, y sigo reduciendo cigarrillos, pero sé que los daños colaterales serán menos grasa y un culo más duro y eso también me anima, porque sé que veré menos caras de grima por la calle. Y es así de triste: nos gustamos cuando gustamos y no al revés. Se pasan la vida diciéndonos que sólo gustaremos al mundo si nos gustamos nosotros, pero luego nos miran de arriba abajo y nos preguntan por qué no intentamos tener mejor pinta.

Lo que más me jode es que voy por la calle y veo chicas más gordas que yo y me maravilla lo guapas que son, lo bonitos que son sus cuerpos, y a todas les diría que no se rindieran, que se aceptaran como son. Pero conozco la trampa de las tallas, las miradas y los comentarios, así que nunca las culparía por sentirse inseguras y terminar cediendo, porque yo misma, que las encuentro preciosas, no me veo tan preciosa a mí.

Así es que sí, lo entiendo como una dictadura. El mundo pretende que me acepte como soy mientras me recuerda que no soy lo bastante buena, y que no importa si soy sabia, o culta, o trabajadora, o buena persona, nada de eso importa demasiado si no tengo la talla adecuada. Si no tengo esa talla siempre habrá un "pero" que afeará todo lo demás. Un pero que pueden ser los kilos, una nariz aguileña, unas tetas pequeñas, las canas o la fecha de nacimiento. Montones de cosas, montones de peros.

Nos los han grabado a fuego en el coco y por eso la mayoría de la gente siempre cambiaría algo de su cuerpo. Por eso una tía que encaja tanto en el perfil como la Portman, que es una chiquilla, guapísima y divina ya se ha retocado la cara varias veces. Porque ni ella, que es una preciosidad, y joven, está libre de esos "peros" que alguien le metió en la cabeza. Y las que andamos por la calle lo sabemos, y pensamos: "virgen santa, si ella se ha operado... yo no tengo arreglo!!!!"

Jack dijo...

Efectivamente.
De paso que me uno al club de Ro y reclamo esa entrada sobre el pon-no que (porfa) elucubre sobre todos los temitas inquietantes que lleva pegaos, recalco que si no es asfixiante el cánon de belleza actual baje Alá y lo vea.
O alguna rencarnación de Buda.
Porque ya no es ser flacas, es ser jóvenes. Porque a las nenas se les repite desde que son bebés que son guapas y que han de serlo. Y porque la belleza, hoy por hoy, pasa por estar por debajo del IMC, llevar las costillas a la vista, aparentar fertilidad vía tetas, tener el pelo pantene y la piel cual culoebebé, tener rasgos armónicos y a la vez, o mejor dicho unavezconseguidoeso, estar contenta con una misma.
Tendrías que ver a mi socia. Hija de la cuna de las miss mundos (venesuela), luchando a muerte contra el tiempo (tiene 42). Por ahora va ganando y parece que le saco tres años. Por ahora.
¿Es feliz con eso? Probablemente. ¿Es sincera esa felicidad? Seguro, me da igual si se gusta porque aún gusta o gusta aún porque se gusta. ¿Habrá un momento en que dé igual cuánto tinte use, cuánta crema, tener el botulismo en sangre? Sip.
Ese es un poco el drama. Ese y que mientras ella lucha su marido está bueno con sus canas, su curvilla de la felicidá y sus arrugas interesantes.
Y sinceramente, es terriblemente injusto. ¿Que es así? Es así. ¿Que no se puede cambiar? Es debatible. Sería deseable que los que dictan el cánon (diseñadores, fotógrafos de moda, marcas) aflojaran un poco la mano. Porque no es sano. Porque junto con el estatus, los cánones actuales obligan a luchar contra la naturaleza. Entiéndase el obligan como "recomiendan encarecidamente" y entiéndase naturaleza como la cana, la celulitis, la peca y la flacidez.
Es más, la manera que tienen de obligar de una manera encubierta es dar a entender que lo contrario está mal. Y que una haga su curro mental contra el estereotipo no significa que el curro en sí funcione siempre.
Esto no pasa, creo yo, por anorexia sí-anorexia no. De verdad. Pero sí es una imposición más o menos externa, y a las pruebas me remito.
Por otra parte, al ejemplo de mi prima con la belleza de la Portman subo yo el de la juventú (divino tesoro) de la Kidman.
¿Es normal lo que se está haciendo?

Lenka dijo...

Lo terrible es que es normal, prima. Es normal según lo que hemos asumido a base de que nos lo embuchen. Porque si la Kidman se hubiera dejado la cara quieta, si luciera arruguitas, pecas y cualesquiera otros síntomas de que es no digo mayor (que no lo es) sini humana (que supongo que lo es) la peña andaría encandalizada. Ay por dios. Se ha dejao. Mírala. Tie culo. Se la caído el tetámen. Patas de gasho. Canas. Pecas y lunares. Asco y horror. Y no haría una peli más en su perra vida, salvo cuando ya tuviera setenta o así y pudiera hacer de la abuela simpaticona o entrañable de alguna nueva estrella lozana.

Cuál es la otra opción? Meterse bótox a chorro, por vía intravenosa o disuelto en el yogur. Hasta que la cara se le quede tan tiesa, tan rara, tan inexpresiva y tan, por qué no decirlo, tan deforme, que su muñeca de cera parezca más real que ella misma. Fabricarse una de esas caras de naricilla respingona, ojos rasgaos, barbillita puntiaguda, labios generosos y pómulos, que son esas cosas que sólo tienen las famosas, porque las comunes mortales tenemos mofletes, de mayor o menor calibre, pero mofletes. En cambio, en cuanto te haces famosa, los mofletes se suben parriba por arte de magia y se ponen duros, y entonces se llaman pómulos.

Total, que su otra opción era construirse una jeta que es la misma jeta que tienen todas (no entiendo de eso, pero creo que si estudiáramos las proporciones de todos esos rostros famosos, darían un número calcao) sin importar si son negras, blancas, chinas, pelirrojas, morenas, altas o bajas. Lo mismo da, porque las narices, las frentes, las bocas, son todas en serie, hasta el punto que las famosas parecen primas, y, en el caso de las venezolanas de culebrón, mellizas (siempre me pregunto cómo se distingue a la mala de la buena)

Y qué ocurre entonces cuando todas ellas, invariablemente, van pasando por ese aro?? Que el mismo sistema que impone ese aro se burla cruelmente de ellas y se les escojona delante. Míala. Da pena. Está horrenda. Vaya cara de muñeca. A quién querrá engañar. No le dará vergüenza ir con esa facha. Está patética.

Total, que alguien decidió que esto no era lo bastante bello:
http://www.bestcelebrityblog.com/images/blogs/9-2007/nicole-kidman-on-relationships-and.jpg

Así que debía ser esto otro:
http://www.hecklerspray.com/wp-content/uploads/2006/07/nicole%20kidman%20helicopter.jpg

Y claro, como la naturaleza no perdona, había que hacer lo imposible por mantenerlo, y así se llegó a esto:
http://blogs.hola.com/misscremas/imagenes/nicole-kidman-261007-01.jpg

Esto es lo normal. Por eso la cosa da tanta penita.

Kaken dijo...

Por dificultades de teclado, solo paso a deciros que estoy de acuerdo con Ro y con Ju.

Y pregunto, porque sin mayus no va la tecla de interrogación, desde cuando las mujeres somos tan ineptas que el lenguaje publicitario es la causa de todos nuestros males de imagen y sonido, ya de paso'

Otra pregunta, 'hay necesidad de compararse'

El mundo que refleja la publicidad no es mi mundo, es algo externo que no me influye porque yo no quiero, no me da la gana, lo observo como arte y punto, y cuando quiero.

Mi imagen, mi estética, la creo yo en base exclusiva a lo que me gusta a mí, y si es barato, mejor que mejor. No siempre ha sido así, pero lo he conseguido. Y me da igual lo que hagan otros, lo respeto y punto, no pierdo un segundo de mi tiempo.

No puede haber dictadura sobre la estética personal a no ser que nosotros mismos le otorguemos a otro ese poder.Porque nuestra imagen o estética es eso, NUESTRA.

En fin, me explayaría más, pero esto de que se apague el pc si pulso mayus me lo pone cuesta arriba.

Bes a todos y cosnte que os comprendo, Lenka y Jack.

Lenka dijo...

Te entiendo, Kaken. Y mi estética la decido yo. Ya puede cacarear el mundo entero las maravillas del tacón de aguja, que yo permanezco fiel a mis botarronas de montañero. El sumun de la comodidad. Y me importa un pijo que el mundo no las considere lo bastante sensuales. Creo no haberme perdido jamás una noche de lujuria por causa de mi calzado. Y si me la hubiera perdido:
a) nunca lo sabré (ergo soy feliz en mi ignorancia)
b) bien perdida está (y no creo que deba explicarlo más)

Ya puede el sistema entero clamar por los pitillo. A mí que me den mis vaqueros anchos y de campana, que son los que me molan. Y por eso cuando salgo a comprar pantalones paso de largo sobre los pitillos, leggins y otras cosas que no me gustan y busco los de campana. Y dime, Kaken, cuándo tienda tras tienda no encuentro unos, no te digo ya que me sienten bien, sino que me suban más arriba del muslo... qué hago? Cómo mantengo mis gustos, mis convicciones y mi libertad personal? Me paseo en bolas por la calle, en plan arenga reivindicativa? Si realmente todo eso que comentamos Jack y yo es tan exagerado y tan fácilmente ignorable, si no es ninguna dictadura, tiene alguien la bondad de explicarme por qué la delgada Kaken tiene más derecho a vestirse que yo? Por qué ella puede elegir entre el chandal, la campana, el pitillo, la mini, la falda larga, los shorts, o lo que le venga en gana, y yo no? Por qué a mí me cuesta encontrar cualquier opción de vestimenta? Que no voy a poder ponerme unos piratas lo tengo asumido, porque son pantalones pa flacas, y, por suerte, no me gustan. Pero que hasta para encontrar un jodío chandal pa sudar en el gimnasio (y que me expliquen a mí quién decide quitarnos a los gordos hasta el sagrado derecho a sudar pa no ser gordos, cuando tantas veces nos invitan insistentemente a ello) tenga que encomendarme a los santos celestiales y rogarles que me concedan el milagro de encontrar una talla que exceda la 38... te diría que tiene tela, pero no la tiene. Si la tuviera no habría problemas con la ropa, jeje.

Mi estilo lo elijo yo libremente... con lo que me dejan. Tú me aseguras que se puede pasar de todos esos aros, yo te pido datos, referencias. Dime que puedo seguir siendo una alegre y despreocupada gorda y vestirme de gorda como cualquier gorda porque encontraré ropa para gordas. Dime que puedo elegir libremente ser hippie, pija, grunge, heavy, gótica, carca, elegante o choni, tacón o deportivas, maquillaje o a cara lavada, canas o tinte, y todo ello por decisión propia en un sistema en que ni siquiera encuentro tela pa cubrirme.

Dime que cada vez que una dependienta se me lamenta por tener sólo hasta la 40 máximo, no estoy en una dictadura de sistema que me deja fuera de bolos (de bolas!) porque no soy como debería ser. Quisiera saber cómo puedo pasar de todo y elegir mi estilo libremente (y si es baratíiiiisimo, mejor) cuando la única ropa que me entra es la de mi abuela. Poca elección libre me parece. A mí, la del metro sesenta y seis y sesenta y ocho kilos. Obesa mórbida repulsiva e intallable, inaceptable en cualquier cánon mínimamente estético y desterrada de los probadores del universo.

Por cierto, cuando el estreno de Alatriste en Madrid pesaba sesenta y dos. Me cabía todo. Había cosas que hasta me sobraban. Veo las fotos y pienso: jodó, qué delgadísima que estaba!!! Cuento con los deditos y no me parece un cambio tan extremo, pero parace ser que lo es, o estoy muy malamente hecha, o hay un límite perfectamente marcado y estudiado.

Desde mi punto de vista, no sé si acertado, tú tienes más libertad, más opciones, más derechos que yo a vestirte, a elegir tu estilo. Ojo, no hablo de que te quede mejor que a mí, eso me parece obvio. Te pongas lo que te pongas. No hablo de eso, hablo de mi postergado derecho a vestirme sin más, con lo mismo que tú, aunque me quede como una patada en el hígado. Que, aunque así fuera (que lo sería) al menos yo estaría ejerciendo mis libertades, mis elecciones personales y mi sagrado derecho a estar ridícula si me diera la gana, dijera lo que dijera el sistema de las narices. Lo alegremente que pasaría yo de dictaduras y modas si me dejaran vestirme tranquila!!!!

(Y antes de irme, Kaken, telojuropordios, créeme, con el corazón en la mano, todo esto te lo escribo con una sonrisa gigante en la cara, con buen rollo, con todo el cariño. Porque tú tienes todo el derecho a disentir de lo que digo, porque tus razones y tus verdades son sacrosantas, y porque si destilo cabreo supino vive dios que no va contigo, vamos, ninguna culpa tienes tú de si hay tallas o no las hay o cómo las hay ni mucho menos de si yo entro o no en ellas. Te aseguro que es, para variar, uno de mis discursos, clamando sobre una silla y con la mano en el pecho. Tragicomedia, melodrama, que me chifla. Y por las dudas: un beso enoooorme, Kaken)

Juan dijo...

voy a escribir sin mayúsculas por imperativo del teclado, lo siento, pero me pasa igual que a kaken, jejejeje

algunas cosas de las que decís, tanto lenka como jack es cierto. pocas mujeres encuentro que estén realmente satisfechas con su físico, pero eso no creo que tenga mucho que ver con la moda.

me explico: en todas las culturas y civilizaciones hay unos cánones de belleza que pretenden ensalzar a unas por encima de las otras, o más exactamente, a las ricas con poder sobre las pobres sin él. por poner algunos ejemplos...si no hay nada que comer, son las gordas el sumun de la belleza....si todas tienen que trabajar al aire libre, son las más blancas las más bellas, si ya todas trabajan en casa y son muy blanquitas, es la morenez que da la playa la ue es guay, si hay mucha comida y todas estan gorditas, pues es la delgadez y un tono muscular bueno el sinonimo de belleza, porque para estar delgada y tonificada, hay que hacer unos sacrificios de tiempo que estan al nivel adquisitivo de pocas y hasta con las canas, el tener un pelo completamente blanco era símbolo de las nobles francesas que se ponian unos pelucones blancos tremendos.

en resumen, no estamos hablando tanto de belleza sino de apariencia de status y eso siempre ha existido.

en este caso la lucha no debe estar, a mi juicio, en ir contra los potingues, gimnasios o distorsiones de las miradas de algunos, sino en un cambio social en que no importe tanto lo que yo o los demás llevemos, sino en la propia persona. las mujeres más seguras de si mismas que conozco, las que realmente se sienten a gusto como son, las que han conseguido desarrollar un mundo interior y una armonía con su entorno, les importa muy poco como vayan o sean las demás y llevan sus lorzas o su delgadez con una elegancia increibles.

lo de las feministas a las que me refería, siempre con problemas en este concepto, son las fascitofeministas, no las mujeres normales y corrientes como vosotras que luchan por una verdadera equidad.

otro aspecto que quiero destacar es la poca importancia que dan los hombres a lo de la delgadez extrema de las modelos. la mayoría de hombres que conozco les gustan mujeres normales o rellenitas y muy pocos preferirían las modelos de campos de concentración nazi. en los anuncio de coches o productos dirigidos especialmente a hombres suelen haber mujeres, no gordas, pero con sus carnes.

la delgadez extrema que se lleva en las pasarelas es un producto del emisor de la moda, generalmente gays, que son los que hacen generalmente la moda de alta costura y que sus gusto pasan por mujeres andróginas y por las receptoras de esta moda que son otras mujeres, que también prefieren figuras andróginas. si saliera una mujer que los hombres llamamos despampanante, las compradoras en potencia no se fijarían en la ropa sino en la ordinariez y sensualidad de una mujer 10 para los hombres.

por cierto jack, según tu peso y talla, estás en un peso por debajo de lo normal. el problema no lo tienes tu. el que te vea gordita está claro que tiene una percepción de la realidad totalente distorsionada, ademas de ser un maleducado.

al menos yo, jamas he malmirado a nadie por el hecho de tener una estetica u otra, ser más o menos gordo, excepto en la consulta que debo actuar como medico y debo aconsejar adelgazar por cuestion simple de salud y no de belleza.

y esta es otra lucha...la del respeto. que cada uno haga su vida, la que quiera. quien quiera estar influido por los modistos, allá ellos, quien quiera ser eternamente joven en cuerpo, alla él con su vida, va a ser un desgraciado porque simplemente no se acepta, pero allá el.

yo, por mi parte, me acepto tal y como soy y quiero llegar a los 70 años como katherine hepburn en la deliciosa película adivina quien viene a cenar: una mujer con 70 años o más, que aparentaba fisicamente 70 años o más, pero era una mujer llena de vida y de respeto, de amor por la alegría y amor por el amor, un cuerpo con arrugas de más de 70 años y unos ojos llenos de vida de una joven adolescente, con pasión por la vida. nunca he visto a un mujer más atractiva que katherine en esta pelicula.

lenka, por dios, esa entrada, ya.

un abrazo

Lenka dijo...

Sí, Juan, si estamos de acuerdo. siempre ha habido cánones de imagen impuestos en la sociedad, y siempre ligados al status. Es una cuestión tan vieja como el mundo. A la Kate Moss de hoy le darían limosna en la época del Renacimiento, puede que la miraran mal, con asquito y con pena. Seguramente hasta la Winslet (la foca de Jolibú) estaría demasiado escuálida para gustos del pasado. Mi madrina, que es una mujer ya anciana, delgadísima, puro nervio, se lamenta entre risas de que, de jovencita, los hombres no la sacaban a bailar por flaca, por no tener formas ni carnes. Y ahora ve a las modelos y dice: "nací muy pronto, si fuera joven ahora arrasaría!"

Lo que no comprendo muy bien es por qué no lo veis como una dictadura. Yo creo que lo ha sido siempre. Que logremos pasar de ella, que logremos evadirnos, que llevemos la procesión por dentro, que cedamos, que pasemos por este aro y no por aquel, son actitudes libres y personales dentro de lo que te imponen o, como poco, te intentan imponer con una machaconería insufrible. Seguro que lo de hoy no es más heavy que lo de antaño, pero es más constante porque cuenta con los medios de comunicación, la publicidad, el cine, mil recursos.

Es constante el bombardeo. Tal y como yo lo veo, ya quisiera cualquier dictadura del mundo contar con una maquinaria tan perfecta de adoctrinamiento, de propaganda, de reiteración. Ya quisiera cualquier teoría política contar con una forma tan eficaz de taladrarnos el cerebro a todas horas con mil imáganes. Comida, ropa, bisturí, cremas, ocho mil productos de consumo (ese es el quid) que nos recuerdan a todas horas cómo debemos ser, cuál es el ideal, a qué aspirar. Y que, si estás fuera, eres menos que otros.

Naturalmente que puedes hacer oír sordos a todo ese rollo macabeo (hace un ruido del copón, pero puedes ponerte el mp3 y las gafas de sol y pasar olímpicamente) Es difícil, porque está en todas partes. En todas. Naturalmente que puedes elegir si consumir crema anticelulítica o gastarte la pasta en un bolso nuevo, un libro o un paragüero. Puedes pasar de largo el stand de belleza del super, y comprarte sólo el gel, el champú, el desodorante y los tampax. Hala, ni una triste mascarilla ni una hidratante. Al cuerno. Puedes lucir tus canas, tus arruguitas, gozar de la comodidad del zapato bajo, ir de verde aunque se lleve el rojo. Sin problema. A tu aire. Perfecto! (Y lo contrario, para quien lo desee, perfecto también)

Pero la cuestión de las tallas, por ejemplo, es sangrante. No sé lo que preferís los hombres, chico, pero sé lo que imponen las tiendas. Ahí me temo que triunfa el concepto más dictatorial de la moda, los modistos, el gay, la andrógina y la madre que los trujo. Porque en ese tema concreto no ceden ni un palmo, ahí ya no es que te dejen la opción de pasar por el aro o pasar del tema, es que casi te quitan la opción misma de cubrirte las vergüenzas. Ahí no es ya que digas: "voy a comprarme un modelazo divino!!!" o "voy a por un trapo pa sacar al perro". Es que para muchas personas (sobre todo mujeres, es así) lo que decimos es: "voy a ver si entro en algo".

No me parece justo, ni equitativo, ni normal, ni lógico. Ni siquiera me parece inteligente!!! Dónde se ha visto que sea rentable sacar al mercado cualquier producto que sabes que mucha gente no podrá usarlo aunque quiera, y no por falta de dinero?? A quién le beneficia que un cliente potencial se quede con las ganas, pudiendo gastar?? No es de tontos??

Pues eso mismo me pregunto yo cuando veo a las pobrecicas tallas 34 y 36 muertas de asco en las perchas, y que no se venden ni de saldo (se venden algo porque hay quien las usa, pero cojones, no nos engañemos. Lo decís vosotros mismos, vas por la calle y la mayoría de la gente no usa esas tallas) Si la mayoría de tus potenciales clientes usa la 40, 42, 44, 46 o más, en qué cabeza cabe que no se encuentren, que siempre escaseen o que, directamente, no las fabriquen????

Si a esas empresas les parece mejor perder dinero y clientes que no plegarse ante una dictadura estúpida, absurda, poco realista y poco rentable... no lo entiendo. mayor prueba de idiotez que esa no se me ocurre. Si yo saliera a la calle y viera en los escaparates tallas 42 y 44 a cascoporro, igual hasta compraría más. Igual hasta yo, que paso de trapos, me dejaría llevar por el siroco consumista de vez en cuando embobada ante los vaqueros monísimos o el jersey super chulo en el que me entraran los brazos.

Pero oiga, aunque yo no comprendo su estrategia, resulta que prefieren que yo no me gaste mi dinero en sus productos. Pues nada. Será porque me quieren atrapar en toda la rueda? Que gaste también en el Special K y el biomanán, y el muesli, y el gimnasio, y el saunatronic, y la bici estática, y la crema reductora, toooodo el carísimo lote, para luego, por fin, poder comprarme los pantalones??? Será una estrategia maléfica, concebida pa que yo gaste mucho más????

Jejejeje, de verdad no te parece una dictadura??

Por cierto, ya está la entrada sobre el porno, pero es un ladrillo tremendo, así que no me atrevo a colgarlo en El Peristilo. me temo que tendré que hacer un resumen, o algo, jejejejeje.

Lenka dijo...

Se me olvidaba: yo también quiero saber envejecer como la Hepburn. Hacerme vieja con humor, con elegancia, como ella supo hacer. Ole.

Katha dijo...

Rogorn,

Confieso que anoche, tras leer tu entrada, me surgieron dudas sobre las intenciones de la misma.
Mi primera duda fue personal, pensando de qué época seré yo. Chiquillo, ¿36 años lo consideras el Neolítico? Menos mal que una ya ha superado algunos complejos que si no...

Supongo que las intenciones son varias:
1) que sea noticia que la modelo no sea una niñata de 18 años que parezca una espiga. La crítica sería que eso no debería ser noticia. La ropa se la pondrían mujeres "normales", ¿por qué no contratar a una mujer real? Como rezaba la publicidad de cierta marca de artículos de cuidado personal hace bien poco.

2) Recalcar que esta mujer no es, en esencia, "real". Una modelo que no ha tenido otra cosa que hacer en su vida más que cuidarse, pasarse la vida en spas, gimnasios y cirujanos no podría calificarse como tal.

Sobre lo de desear lo imposible... Creo que no estaría mal que vosotros también hiciérais el ejercicio. Es poco probable que una real se parezca a una de esas modelos. Y con una mujer rela me refiero a la que mujer que estudió, se preparó, se pasó la vida estudiando, y no cuidándose en un gimnasio. Después empezó a trabajar y al cabo de los años, en vez de ocuparse de ella, lo hace de los niños, y todo lo que ello acarrea, el trabajo, la casa... Una mujer de verdad no suele tener la genética de las modelos (al menos, ni por la más remota casualidad en mi caso), ni suele tener tiempo siquiera para mirarse al espejo. Me pregunto si los hombres de a pie tienen lo anterior en cuenta cuando miran las imágenes de las modelos de turno. Supongo que no.

En fin, que me voy por los cerros de Úbeda, como siempre, pero lo dicho, la entrada no sé cómo tomármela.

Rogorn dijo...

Está hecho a propósito que la entrada no respondiera preguntas, sino que las hiciera. Que no expresara una postura, sino que proporcionara elementos para que cada uno saque la suya. Porque ¿qué postura cabe ante el notar algo especial en una modelo de 56 años? No cabe una, sino muchas, y eso es lo que hemos estado viendo en cada comentario.

Sólo por aclarar, no soy yo quien considera 36 una edad antigua para ser modelo de una campaña importante, aunque dicho lo cual, las modelos de la época de la Crawford / Evangelista / Campbell se están manteniendo en esas edades y más allá a fuerza de la fama de su nombre, de mucho mantenimiento físico... y de vender que se puede estar buena a esas edades... si se obedecen los dictados de ese mundo. Ante todo esto ¿qué postura cabe? Cada uno tendrá la suya. Échale un vistazo a Kathleen Turner en 'Marley and me', aver cuál es la reacción.

En cuanto a la campaña de Dove con 'mujeres normales', el mero hecho de que la recuerdes, y que la recuerdes por eso precisamente, demuestra su propio valor publicitario. ¿Qué lectura hay que hacer sobre el hecho de que nadie más lo esté haciendo, y todas las demás marcas de cosmética recurran a modelos de belleza 'genética'?

Así que la entrada es para tomártela como quieras, lo mismo que el tema en conjunto, porque tú decides sobre él, no dejas que otros lo hagan, y haces bien.

Gracias por el comentario ;)

Lenka dijo...

"En cuanto a la campaña de Dove con 'mujeres normales', el mero hecho de que la recuerdes, y que la recuerdes por eso precisamente, demuestra su propio valor publicitario. ¿Qué lectura hay que hacer sobre el hecho de que nadie más lo esté haciendo, y todas las demás marcas de cosmética recurran a modelos de belleza 'genética'?"

Recuerdo que cuando vi por primera vez los anuncios de esa campaña de Dove, pensé: coño, por fin alguien se atreve.
Las mujeres que salen en esos anuncios son guapas, o a mí me lo parecen. Las había blancas, negras, altas, bajas, gordas, flacas, jóvenes, viejas, con pecas, con matas de rizos, cuasi rapadas, rubias, morenas... de todo un poco. Creo que la campaña gustó bastante entre las féminas. No sé si resultó rentable (desconozco el dato), pero supongo que sí, porque han seguido con el filón, aunque quizá ya con menos fuerza que al principio.

Esas mujeres me gustaron. Para empezar porque se ajustan más a mis particulares cánones estéticos que las modelos habituales. Para seguir, porque cada vez que veo un anuncio en el que una tipa de 40 kilos y sin un mísero gramo de carne se queja de su celulitis, mescojono. No lo entiendo como reclamo. No comprendo que se use una imagen de la que todas pensamos: claro, claro. Prubina. Asco da ver sus lorzas.
Creo que resta credibilidad al producto, o debería. Aunque quizá persigue lo contrario. Con tal crema estarás así. Se lo cree alguien? En principio diría que no, pero vender se vende. No sé si es una aspiración real o no. Más bien una fantasía quizá. Tampoco creo que los tíos se creyeran que usando Axe se les tirarían las mujeres encima por la calle. Pero vende igualmente.

En cambio, si ves a una chica normal, como cualquiera de la calle, el "sueño" parece más cercano. Piensas: jodó, qué guapa es, fíjate, igual si me cuidara un poco más podría estar así de bien. En mi caso podría llegar a funcionar como idea (conste que jamás he comprado nada de la línea Dove para el cuidado estético, ni de esa línea ni de ninguna, por eso digo que funciona sólo como idea). Podría funcionar porque, para empezar, llegar a ser como alguna de esas mujeres me parece más hermoso y sano que el parecerme a una top habitual (a las que no encuentro nada atractivas) Quizá también funciona porque parece más posible.

Una modelo rellenita de Dove, sana, o con sus pecas, sus melenas alborotadas, haciendo el tonto, bailando en bragas, sonriendo (en lugar de poniendo cara de mal follá, como está de moda entre las tops) resulta más cercana, más creíble, más posible, más alcanzable, más tolerante en posibilidades estéticas (te ofrece más catálogo, como dije antes) e incluso puede resultar mucho más bella (para mí al menos, va en gustos)

Por qué otras marcas no usan la misma táctica? Ni idea. Igual resulta que no, que a la mayoría le resulta más apetecible el otro modelo, aunque sea más inalcanzable y sacrificado de lograr, más tajante, más cerrado. O igual es que, si de repente, la mayoría llega a la conclusión de que le pueden ir dando a todo, que estamos monísimas siendo como somos, que con una hidratante vamos sobradas... podría ser malo para un negocio amplísimo. Si de repente la gente prefiere aceptarse como es, o perseguir metas más realistas (me gusto así, creo que sólo me falta un poco de brillo en el pelo, o una reafirmante para tonificar las carnes, na, mira, una cremita pa las estrías y divina que estoy, tal cual) el campo de consumo se podría reducir. A más inalcanzable la meta, más tiempo y pasta se invierte en ella. Si te aseguran que todo está mal, la figura, las manos, el pelo, el culo, las piernas, la piel, las estrías, las patas de pollo, las canas, la barriga, las tetas, el descolgamiento, la flaccidez y las témporas... entonces necesitas de todo para corregir el desastre que eres.

Igual por eso no triunfa la idea y prefieren que sigamos mirando muy arriba, muy lejos. No, maja, no, no eres divina ni de coña. Lo tuyo no se arregla con una cremita. Necesitas el kit completo. Sí, vale, las de Dove son mujeres normales. Pero es que acaso tú te conformas con ser normal?? Es que tú no lo vales??

No sé, eh? Es una teoría sin más.