sábado, 11 de abril de 2009

Siempre-en-la-mente

"Look!" said Gandalf. "How fair are the bright eyes in the grass! 'Evermind' they are called, 'simbelmynë' in this land of Men, for they blossom in all the seasons of the year, and grow where dead men rest. Behold! We are come to the great barrows where the sires of Théoden sleep."

Symbelminë (o simbelmynë): flores que florecen todo el año y crecen donde descansan los muertos. En español tenemos los nomeolvides, en inglés los forget-me-nots, y a Tolkien se le ocurrieron otro par de palabras, ambas de las cuales significan 'siempre-en-la-mente'. Todas ellas coinciden en el recuerdo, en la memoria, en la necesidad de indicar, aunque sólo sea con un símbolo, que una vez alguien estuvo allí, y que alguien más lo recuerda. O que allí fue el último lugar donde estuvo, y que, ya no va a estar en ninguna otra parte nunca más, allí se lo puede encontrar siempre. Allí y siempre-en-la-mente de quienes lo recuerden, y a su vez busquen evitar el olvido habitando en la mente de otras personas. Supongo que esta es la razón por la que alguien ha escogido este símbolo para decirle virtualmente a alguien: me acuerdo de ti. A veces incluso sin añadir 'y de tus muertos' detrás. ¿Quién dice que Tolkien era un ex catedrático vejete y adusto?

Ahora que os tengo tiernecitos, aprovecho para saltarme la regla de los diez, ('¡Disidente!') y brindo una flor a cada persona cuyo blog tengo enlazado siempre abajo a la derecha. Siempre estaban ahí, recordados. A cambio, os regalo una batallita del abuelo:

“Cuatro años más tarde, grandes tribulaciones llegaron a Rohan, y no se pudo enviar ayuda alguna desde Gondor, ya que tres flotas de los Corsarios la atacaron y había guerra en todas sus costas. Al mismo tiempo, Rohan fue de nuevo invadida desde el Este, y los Dunlendinos, viendo su oportunidad, vinieron cruzando el Isen y bajando desde Isengard. Se supo pronto que Wulf era su líder. Venían en gran número, ya que se les unieron enemigos de Gondor que bajaron a tierra en las bocas del Lefnui y el Isen.
Los Rohirrim fueron derrotados, y su tierra invadida; y los que no fueron muertos o esclavizados huyeron a los valles de las montañas. Helm fue rechazado con grandes pérdidas de los Vados del Isen y se refugió en la Cuernavilla y su barranco (que luego fue conocido como el ‘Abismo de Helm’). Allí fue sitiado. Wulf tomó Edoras y tomó asiento en Meduseld y se llamó rey. Allí Haleth hijo de Helm cayó, el último de todos, defendiendo las puertas.
Poco después comenzó el Invierno Largo, y Rohan permaneció bajo la nieve durante casi cinco meses. Tanto los Rohirrim como sus enemigos sufrieron gravemente en el frío, y en la carestía que duró aún más. En el Abismo de Helm hubo gran hambruna después del solsticio y, encontrándose en la desesperación, contra el parecer del rey, Háma, su hijo menor, condujo a varios hombres en una expedición de forrajeo, pero se perdieron en la nieve. Helm se volvió fiero y demacrado por el hambre y el dolor, y el temor que se le tenía a él solo valía por varios hombres en la defensa de la Villa. Solía irse en solitario, vestido de blanco, y acechar como un troll de las nieves los campamentos de sus enemigos, y matar muchos hombres con sus manos. Se creía que si no llevaba arma alguna, ningún arma mordería su carne. Los Dunlendinos decían que si no encontraba comida, se alimentaba de hombre. Esta historia duró mucho tiempo en Dunland.
Helm tenía un gran cuerno, y pronto se notó que antes de sus salidas soplaba un fuerte toque que resonaba por el Abismo; y entonces un miedo tan grande caía sobre sus enemigos que en vez de agruparse para atraparlo o matarlo, huían valle abajo. Una noche los hombres oyeron el sonido del cuerno, pero Helm no regresó. Por la mañana se vio un rayo de sol, el primero durante largos días, y vieron una figura blanca inmóvil de pie sobre el dique, sola, ya que ninguno de los Dunlendings osaba acercarse. Era Helm, muerto como una piedra, pero sin haber doblado las rodillas. Aún así, los hombres decían que el cuerno aún se oía a veces en el Abismo y que el espectro de Helm caminaba por entre los enemigos de Rohan y los mataba de terror.
Poco después el invierno se quebró. Entonces Fréaláf, hijo de Hild, hermana de Helm, salió de Dunharrow, adonde muchos habían huido; y con una pequeña compañía de desesperados sorprendió a Wulf en Meduseld y lo mató, y recobró Edoras. Hubo grandes inundaciones tras las nieves, y el valle del Entaguas se convirtió en una gran ciénaga. Los invasores del Este perecieron o se retiraron; y al fin llegó ayuda de Gondor, tanto por los caminos del este como por los del oeste de las montañas. Antes de que el año acabara, los Dunlendinos fueron expulsados, incluso de Isengard; y entonces Fréaláf se convirtió en rey.
Helm fue traído desde Cuernavilla y enterrado en el noveno túmulo. Desde entonces, siempre la blanca simbelmynë creció allí de forma más abundante que en cualquier otro lado, de forma que parecía que su túmulo estaba… cubierto de nieve.”


La blanca nieve, símbolo de silencio y olvido, se vuelve aquí, al contrario, símbolo de memoria y recuerdo. La importancia del sacrificio de Helm hace que la siempre-en-la-mente crezca allí más que en ninguna otra parte, porque tanta gente lo recuerda. El blanco de su tumba destaca ahora sobre la tierra que lo rodea, porque con su muerte él ayudó a que cuando esa nieve se fundiera, quedara vivo quien lo recordara.

Las reglas son:
a) Exhibir la imagen del sello.
b) Poner el enlace de la persona que te lo ha regalado.
c) Elegir diez personas para pasárselo.
d) Escribirles un mensaje en su blog para comunicarles el premio.

Hagámoslo al revés, pues. Quien venga hasta aquí, lea la historia y me pida una flor de simbelmynë, le daré una en su blog. Y cuantas más tenga de más gente distinta, más poblado estará su túmulo… y más alejado del blanco manto del olvido.

9 comentarios:

Eli dijo...

¡Mira que eres pajolero! Jeje
Ya me extrañaba a mí que fueras a tener un detalle ñoño. Así que seré yo la que se lance para pedirte mi flor que, no sé si te acuerdas, será la segunda que me das.

¡Ah! Me alegra que hayas posteado por el premio, aunque sea con batallita. Preciosa leyenda.

Lenka dijo...

Lo que estaba claro, querida Eli, era que el Hereje no haría las cosas por el libro, siguiendo un esquema ni como las hacemos todos los demás. Tenía que darle su toque, salirse con la suya y darle la vuelta al asunto, cómo no!!!

Así que nada, torcío, gracias por la historieta, por la originalidad y por esa promesa de flores que más te vale cumplir con quienes te seguimos.
;)

Cris dijo...

Me encanta la historia Ro!!! Ya sabíamos que no ibas a seguir las reglas del juego, jejeje.
Pues nada, habrá que pedirte una flor.
Muchos besos.

Kaken dijo...

Don R, me has ahorrado una búsqueda en san google que pensaba hacer justo a renglón seguido de leerte, estupenda entrada, enhorabuena y gracias...pero yo no sé pedir flores, prefiero las espontáneas, si es el caso.
Un bes¡

Rogorn dijo...

Ais, qué broncas más lindas. Conste que me salgo sólo cuando merece la pena, y la batallita del maestro lo vale.

¿Cómo no me voy a acordar, Eli? Esa pizza San Marcos no se olvida tan fácil.

Gracias, Cris, que pronto no se te va a ver, cubierta de flores.

Kaken, ¿de donde sale vuecelencia? Si no le han dado más, debe ser porque nos tiene abandonados últimamente. Busque la flor en su blog de todas formas.

Raquel dijo...

Premio para Rog!!

MacVamp dijo...

Genial forma de darle la vuelta a esto de los premios bloggeros, jejeje.

Yo no es que venga precisamente a pedirte una flor :P sino a comentarte que me interesa copiar tu explicación en mi blog, pues Eli ha tenido a bien darme un premio, jejeje.

Ten por seguro que te daré el crédito correspondiente.

Un abrazo.

Rogorn dijo...

Pon lo que quieras, Mac. Incluyendo un hilo donde dejarte el ramo de flores, jeje. ;)

MacVamp dijo...

Ro, pásate por mi blog ;-)