viernes, 29 de agosto de 2008

Batman: El caballero oscuro (2008)

Como parece que si no hablas de la nueva de Batman te despiden, pues allá voy. Me pongo la pinza en la nariz.

El hecho de que se diga por todas partes que esta es la mejor película de superhéroes de la historia me sugiere varias cosas. La primera, las ganas que tienen muchos de reivindicar un género que siempre ha estado muy maniatado por sus propias convenciones y que se ningunea entre la crítica como de entretenimiento sin demasiado valor. Lo de que 'El caballero oscuro' es la mejor película de superhéroes se venía diciendo desde el rodaje ya, lo cual demuestra aún más esas ganas que otra cosa. La segunda cosa es que es muy curioso que se dé el título de mejor peli de superhéroes a un film que en realidad no es de superhéroes, o mejor dicho, donde la parte del superhéroe es lo peor que tiene, como ya veremos, y a veces llega a estorbar incluso en las partes más interesantes. Y la tercera, que por lo tanto, la valía general del género de superhéroes sigue estando en entredicho, a mi juicio.

Yo no veo que esta película sea la mejor de superhéroes, por encima del Superman del 78, por ejemplo, o ‘Los Increíbles’, que parecerá mentira, pero es bien buena, o incluso de los Batman (o Batmen, jeje) de Tim Burton y hasta el de 1966, aquel de las mallas y el kapow, paff y whoosh. Lo que sí me parece es que pueda ser la mejor película de superhéroes... para nuestra generación.

La valía del género puede estar en entredicho, pero lo que sí muestran las películas de superhéroes es evolución. A los superhéroes de los 60 se les pedía kapows y paffs, colorines en el uniforme y que detuvieran pillastres y malandrines con bombas redondas donde ponía TNT. A los de los 70, que fueran guapos y apuestos cual atleta olímpico, que te llevaran de paseo a volar, que te bajaran el gatito del árbol, y que fueran amigos públicos de todos, que salieran en el periódico y sonrieran en las fotos. El primo de Zumosol, vaya, que lo mismo hacía de grúa para un autobús que ponía un ciclón boca arriba. El arreglalotodo sin esfuerzo propio. A finales de los 80 era el rollito Burton, todo negro de diseño, tétrico-divertido-circense, como le gusta a él, con un malo o varios que se luzcan (Nicholson, De Vito, Walken) y con un par de tías buenas de las de entonces, (Kim Basinger, Michelle Pfeiffer, nada de tonterías), a las que quitar mentalmente el vestido. O no, según. Algo para entretener a los críos mientras se mira cómo van las acciones en la bolsa.

(Por cierto, y en plan completamente machista: ¿Maggie Gyllenhaal? Amos, anda. Cómo degenera la cosa.)

Llegamos a ahora. Y ahora es después del 11-S. Y la cosa es muy distinta. Ahora las torres gemelas se caen de verdad. No son fuegos artificiales en Gotham City. Ahora hay terroristas globales. Ahora un superhéroe arreglalotodo vendría de maravilla, pero la gente no se chupa el dedo, y sabe que lo más cercano que tiene para protegerse es el poli de los donuts, el bombero machista pero con unos músculos que te pueden sacar por la ventana y el gafotas del que te reías en el colegio pero que ahora rastrea radares y cuentas de internet buscando a Osama. Es decir, que el género de superhéroes ha evolucionado con las necesidades y los miedos de la sociedad que se han ido reflejando en cada una de esas películas.

Y el gran acierto de esta película está en que va tocando tecla a tecla todos los miedos de la sociedad norteamericana, y occidental por extensión. ¿Qué es el Joker en esta película? Un terrorista. Alguien que se divierte con la violencia. Antes los criminales buscaban gobernar el mundo, o ganar millones para vivir como reyes. Éste no. Éste llega a quemar una pila de dinero porque dice que no le hace falta, y esa es seguramente la escena más terrorífica del film: a éste no lo compras con millones de dólares y ya te deja tranquilo, sino que lo que quiere es incordiarte, torturarte, matarte a ti y a tus seres queridos. Porque le mola. Porque se aburre. Porque es un enfermo. En la película el Joker lo hace para divertirse y porque es un psicópata a quien han dibujado así, tras colocarle en su pasado un padre que lo maltrataba. No hace falta compararlo con terroristas islámicos a quienes tampoco les importa el dinero: los norteamericanos producen sus propios asesinos de masas blancos y protestantes. El miedo que producen la psicopatía y la sociopatía es bien reconocible. Son enfermos, no se los puede convencer, jamás cambiarán. Hay que matarlos o encerrarlos y tirar la llave antes de que entren por la puerta de un colegio con un rifle. Así es este Joker.

Además, mientras quema el dinero, el Joker dice que lo que necesita, los explosivos, son muy baratos y accesibles. Crítica demoledora contra la facilidad con que cualquiera puede hacerse con armas en Estados Unidos. Es la propia sociedad la que está facilitando los medios de su propia destrucción a base de no querer renunciar al derecho a decidir sobre la vida y la muerte de los demás, como si todavía viviéramos en el Far West. ¿Qué pasa cuando un loco se arroga este derecho inalienable a llevar armas? ¿Está tan loco o sólo lleva a cabo lo que se predica en la Constitución?

Terroristas, psicópatas y armas accesibles, pues. Pero aún hay más. También hay afán de notoriedad. El Joker graba lo que hace y apunta la cámara sobre sí mismo para aumentar su placer y el miedo que provoca. Éste no se esconde en la anonimidad. Tendrá un alias y un disfraz, pero quiere que se sepa que es él. Que si va a por ti, te vas a cagar, porque él se atreve y tú no. Todo esto entronca con esos asesinos que son estudiantes o empleados de banca y que un día graban un vídeo, lo mandan por correo o lo suben a internet y luego salen a pegar tiros diciendo que lo hicieron para ser recordados, famosos. De nuevo es la sociedad quien, con su culto a los famosos, provoca su propia caída. ¿Quieres morbo? Pues toma. Tanta demanda que hay por morbo, y ¿qué pasa cuando el prota de la historia, del secuestro, de la matanza, eres tú?

¿Y cómo ponemos fin a todo esto? Pues sospechando de todo el mundo. Controlando a todo el mundo. Escuchando a todo el mundo. ¿Cómo logran encontrar al Joker al final? A base de conseguir un sistema que pincha todos los móviles de los ciudadanos a la vez. Cómo mola cuando se usa contra un criminal sanguinario, público y conocido. Pero, ¿para qué más se va a usar ese sistema? ¿Para ver si estás de baja legalmente? ¿Para ver si el alcalde tiene una amante? ¿Privacidad o seguridad? Otro miedo de la gente.

Y después de todo esto, imaginemos que pillamos a Osama, a Sadam, al Joker, al mando intermedio de Al-qaeda que mandamos a Guantánamo. ¿Qué hacemos con él? Darle de hostias hasta que hable. Hasta Batman, el gran héroe, cae en eso. ¿Por qué? Pues porque la gente ya no se cree que los criminales se asusten y se echen a llorar con sólo agarrarlos de la pechera. La información no sale gratis. Tiene un coste, que a veces es pasearse por la fina raya de la ley, e incluso pasar al otro lado. ¿Cuándo y en qué condiciones? Ahí está la madre del cordero. Con un cabrón reconocido y que no se arrepiente como el Joker no pasa nada (y ahí se nota que estamos en una peli de superhéroes), pero en la vida real ¿qué pasa si revientas a golpes a uno que sólo pasaba por allí y cuya única culpa era llamarse Hussein (como el futuro presi del país, por cierto)?

Todos estos miedos son los que recoge el guión y lo plasman en un malo de pesadilla, el Joker. Te mata, te destroza la ciudad, te acobarda de puro miedo de ser el próximo, te obliga a saltarte leyes para pillarlo, y te hace sentirte culpable si lo maltratas. Es puro hoy. Es el periódico pintado de blanco con sonrisa roja. El mérito, pues, está más en esa creación de los guionistas que en la interpretación de Heath Ledger, que a mí ni fu ni fa: muy malo hay que ser para no lucirse haciendo del Joker. Si no hay nada mejor, pueden darle el Oscar por defecto, pero si no, no pasará nada tampoco.

Sin embargo, no acaba en el Joker el mérito de la película. En otras pelis de superhéroes, la policía está ahí para ser incompetente, fallar tiros, caer muerta sin que nadie diga nada y estampar coches unos contra otros. En este film son gente. Y se cabrean. Y piden que no se mate a más de ellos. La policía ha pasado de ser un chollito de curro donde la gente engorda durante treinta años hasta que se retira plácidamente a ser vistos como los primeros que pringan cuando hay lío. Los que detienen criminales y terroristas a riesgo de llevarse balazos o acabar en mil trozos. Los que te dicen por dónde se sale cuando el edificio se cae. Ellos y los bomberos y los soldados ya no están solo para lucir el uniforme hasta que los jubilen, sino que la cosa tiene peligro. La mayoría de las veces no tienen ni zorra idea de lo que pasa, lo mismo que tú, pero mientras tú huyes del tomate, ellos corren hacia él, porque para eso llevan chapas y uniformes. Va de oficio. Por eso también en este film hay edificios ardiendo, y destrucción urbana. En otras películas, algo estallaba y te reías. Aquí te asusta, porque has visto por la tele que ocurre de verdad. Además, aquí es donde se revela como un acierto que esta Gotham sea muy parecida a una ciudad real, en vez de una fantasía neogótica. Una ciudad demasiado imaginaria te recordaría constantemente que es una película, pero esos rascacielos, bares, oficinas y comisarias son de Nueva York, Washington, Chicago, Boston. Podría ser a la vuelta de la esquina.

Es, pues, un acierto tratarlo así, y es a la vez lo que hace que Batman, como héroe, estorbe. Tanto acercarse a la realidad y resulta que todo sigue dependiendo de un tío con una capa. Cuando alguien revienta la ciudad a bombazos, lo que quieres es personal de seguridad y sanitario valiente y cualificado. No un tío con una capa con voz impostada. Que en la peli queda bien, y al final salva el día cinco minutos más tarde, claro, pero en la realidad no va a aparecer. Es el típico caso de que el malo, o el mal, en una película, resulta más atrayente e interesante que el bueno, o el bien. Sólo que en este caso se nota más. Y es por lo que digo que esta es una buena película, pero en la parte que no trata de superhéroes. Sería más interesante si fuera la buena gente de Gotham quien a base de redaños y cabreo acaba con el Joker de los cojones, en vez del millonario aburrido.

Donde Batman más estorba (y que es la peor parte de la película), es en la escena de los barcos. Aquello tendría que haber sido un guirigay de padre y muy señor mío, y en vez de eso parece un senado de película de romanos, todos muy democráticos, silenciosos, elocuentes y consecuentes, votando por orden y al final haciendo el bien y lo correcto. En la realidad ni de coña hubiera sido así. No hay más que ver la que se arma en cualquier aeropuerto cuando retrasan un avión. Igual no revientan los barcos, pero ahí hubiera estado. Y luego Batman va y lo estropea aún más restregándole el asunto al Joker. "¿Ves cómo la gente de Gotham es buena y tiene amor en sus corazones?", viene a decir. Joé macho. En una de Supermán, vale, pero ¿no se decía que esta era una película oscura? ¿Oscura oscura? ¿Oscura oscura que te pasas de oscura? ¿Oscura Stiviwonder de oscura? Pues vaya oscuridad, con el propio Batman, no un personaje secundario, sino el propio Batman, sacando al corderito de Norit a pasear.

En fin. Que a mí me ha gustado, pero por razones completamente distintas de las que leo por ahí. Para gustos hay colores. Siempre que sean negro.

7 comentarios:

Lenka dijo...

Es que esa es precisamente la cuestión. Es la única peli de Superhéroes que me ha gustado porque es la única que no es una peli de Superhéroes. Es que, de hecho, sobra el disfraz de Batman. En mi opinión, habría sido una cojonudísima peli de acción, sin más, con sus polis, su psicópata y toda la pesca. Sin Batman. Es que es Batman lo único que no me encaja. Sobre todo después de ver las otras, que son, en mi opinión, una chuminada absoluta e infumable. Me viene a la cabeza el Batman Clooney, peleándose con el blandito lampiño de Robin por una Uma Thurman absurda disfrazada de ficus. Que sí, que estará buenísima, pero era todo patético y ridículo. Y ya la Silverstone de colegiala angelical pegando bramidos encima una moto, ni hablemos. No sé, siempre he encontrado que las pelis de superhéroes son de un tontuno que te pasas. Gusto personal, obvio, pero a mí no me sirven ni pa comer palomitas. Me aburren.

Y claro, cosas que pasan. De repente a alguien se le ocurre hacer una peli "seria". Y pasa lo de siempre. Que el Batman guapito y tontorrón se convierte en un tipo oscuro y amargo, pero es el mismo. Y a mí se me pinza el cerebro. Como cuando veo a los bisabuelos de Han Solo usar unos churrumladores de iones con lucecitas que hacen que las siguientes generaciones parezcan del todo a cien. O como me pasa con las series chorras de la tele que intentan hacerte creer que el mega hortera ochentero de Superman era en su adolescencia un perfecto y modelnísimo chavalete del siglo XXI. Me chirría y me pone del pulmón. Supongo que es porque soy muy simple. Por eso no entiendo que James Bond sea inmortal y que haya pasado del chulesco machista de hace 30 años al dandy caballeroso que fue Brosnan y de ahí al tío duro que es ahora. No me da la cabeza. No es el mismo tío. Ni siquiera es el mismo personaje. No me cuadra, no me lo creo y no puedo con la vida.

Me encanta este Batman, pero no es Batman. Y el próximo a saber, lo mismo les da por volver a la payasada como nos lo hacen una hermanita de la caridad. Y habrá que tragarse que es el mismo. Seré una petarda, pero necesito una coherencia que no veo. Por eso no me gusta esa manía jolibudiense de exprimir un producto hasta la náusea.

Para mí esta es la única peli de Batman. La única. Está totalmente aislada de las demás. Por todas las razones que has dicho (aunque coincido con que la escenita de los barcos no se la cree ni Santa Teresa, vamos. Que nos pongan allí a cualquiera. En masa borreguil. A ver cuánto tardaba en cundir el pánico. Bofetás iba a haber pa apretar el botón).

Joker? Me gustó el Joker. Aunque no pude evitar ver a Johnny Depp todo el rato. Quizá un poco menos histriónico (que ya es decir, pero ya conocemos al Depp), pero muy en esa línea. No sé, si le dan el Oscar no me parecerá mal, pero tendré la sensación de que se lo estarían dando al Depp por toda su carrera.

La Maggie? La Maggie me encantó, porque era real. Porque en un Batman "serio", con policías cabreados, con gente que tiene miedo, con buenos que no siempre ganan, ni son perfectos, con psicópatas de verdad, con una Gottam que parece Nueva York, no habría pintado un pijo una petarda siliconada haciendo morritos. Una chica como ella es lo que pedía el resto de la película, toda esa realidad y esa oscuridad. No está de más que, ya que todos los demás personajes eran "serios" nos hayan dado el gustazo, por una vez, de ver a la chica haciendo también un papel serio, más allá de lucir tipo. Y, por mí, que se jodan los machistas. Bastantes ocasiones tienen ya de ver figurines con papeles vacíos. Al menos por una vez no tendremos que oír lo de siempre: "Morgan está sublime, Caine está magistral, Oldman se sale y la chica es muy mona". No está mal, para variar.

Emi-Wan dijo...

Estamos completamente de acuerdo en la parte de los barcos. Ahí me dije mentalmente 'te han faltado huevos, Nolan'.

Y por cierto, la Maggie a mí me pone :-) (y ya puestos, la Uma vestida de ficus o de lo que sea, también. Hombres!) X-D

Pixa dijo...

Creo que viendo mi avatar queda claro de parte de quien estoy... el fallo de la película, a parte del que comentas, es el título... ¿qué es eso de "El caballero oscuro"? Se tenía que haber llamado "A Jocker in Nolan´s mind".

Películón ocn mayúsculas, en la que el único error es tomárselo como una película de superheres...ah! si, y la cagada del cometario de l gomaespuma... menuda parida, por Dios, menos mal que retomaron las riedas y no se convirtió en otro Batm & Robin mas... mi pobre corazón no hubiese aguantado otra Bat-Tarjeta de crédito, y el "No salgo de casa sin ella" de marras.

Un saludo. Nos leemos... Por cierto, la película, ¿la viste en VO o en castellano? Es que en VO, el Jocker gana muchísimo mas... es insuperable.

Lenka dijo...

Ay, Emi, menos mal. Realmente ya empezaba a creer que cualquier tía que no se ajustara al canon de jolubú ya os parecía un esperpento. Pero qué tiene de malo la Maggie, digo yo? Yo la miraba, la miraba, y me parecía estupenda. Me encantó en su papel (al menos ERA un papel) y no me desentonó en absoluto. Es una chica guapa y normal. Es que todas tienen que parecer barbies?? Es la única belleza posible?? Tendríamos que cargarnos también a los Pacinos, DeNiros, Nicholsons y demás porque no tienen la cara de Brad Pitt?

No sé, si algo agradezco en una película es una buena interpretación. De poco me vale que los actores sean divinos si no saben actuar, si la película es mala o el guión infumable. De verdad creo que Maggie encaja estupendamente en la peli, es una actriz que está a la altura del reparto y de la historia. Uma vestida de ficus?? Uma estaría impresionante incluso vestida de bombero torero, desde luego, pero no se puede negar que aquel Batman no tenía nada que ver con éste, y que su papel era un esperpento total, una chorrada. Como la peli entera, en mi opinión.

Pixa dijo...

De todas formas, y perdón por insistir en el tema, pues no quiero hacerme pesado, quiero dejar una reflexión acerca de la escena del barco, que, reconozco, no es mia, pero es bastante buena, y me hace verla desde otro punto de vista:

Si, Batman le dice al Joker que ha perdido, que los ciudadanos de Gotham le acaban de dar una lección pero lo que Christopher Nolan nos ha enseñado ha sido una cosa muy diferente, algo que para mi representa aun más bajeza humana que si hubiesen activado el detonador y es la cobardía a la hora de la verdad. No revienta el barco de los presos no porque no quisieran (se vió en la votación que la gente vota que si, a lo mejor sin pensar en las consecuencias o lo que representa escribir si) sino porque a la hora de la verdad todos son unos cobardes y se ven superados por el poder del detonador. Y es que coger un detonador y darle al botón debe acojonar, es algo muy poderoso. Por eso digo que a la hora de la verdad el mensaje es aun peor asi que el que uno de los "democráticos" hubiese dado al detonador. Pero no nos quedemos con el acto, quedemonos con la votación donde vemos exactamente lo fácil que es olvidarse de esa "moralidad" a la que después aludimos tan facilmente.

Rogorn dijo...

Gracias por los comentarios, gente.

Lo de Maggie Gyllenhaal, repito, era un aparte machista del todo. Tim Burton quizá nos había acostumbrado a que, como en las películas de Bond, tenía que salir obligatoriamente una tía buena. O como en los propios comics de Batman, sin ir más lejos, donde todas las mujeres que salen, sean abogadas, secretarias, doctoras o superheroínas tienen una figura de actriz porno que tira patrás.

Pixa, gracias por escribir. No estoy de acuerdo con esa reflexión sobre la escena del barco. Como dice Emi-Wan, le faltan huevos. Lo que quiere es enseñarnos que el hombre es malo (y por eso votan reventar el otro barco), pero sólo un poquito malo, porque luego se arrepienten y hacen 'lo correcto'. Y las cosas no son así.

Hay una escena en la primera temporada de 'El ala oeste' donde se supone que mueren unos soldados estadounidenses en un país musulmán. El presidente (Martin Sheen como Jed Bartlet) se reúne con su Estado Mayor y les pregunta que qué se va a hacer. Le responden que bombardear unos cuantos edificios oficiales por la noche, cuando estén vacíos. El presi se cabrea, y les pide más mano dura. 'Quiero una represalia de verdad, no que parezca que estamos castigando a un niño sin la paga de la semana'. El Estado Mayor entonces le prepara un plan alternativo: bombardear las reservas de agua de una región entera y la central eléctrica local. Esto provocará que la gente de la zona se quede al borde del hambre porque no podrán regar sus cultivos, y estarán tan ocupados que no podrán pensar en atacar a más soldados. El presi, que está cabreao, claro, como todos sus ciudadanos, pero es demócrata y tiene su corazoncito, recula, da marcha atrás y se vuelve al plan original. Y es que el asunto éste de las represalias militares es más complicado de lo que parece.

Así pues, sí, hay espacio para lo humano y las decisiones correctas en la vida y la política, pero una cosa es un Estado Mayor con tiempo, preparación, capacidad de sopesar y sobre todo cadena de mando establecida, y otra un grupo al azar de gente que no se conoce, estresada y con un límite de tiempo. Aparte, que si estamos tratando de oscuridad, y estamos haciendo de ella bandera de la película, tendría que haberse visto oscuridad, pero de verdad, no de pacotilla. La del corazón del ser humano, no oscuridad de diseño de un villano loco o un superhéroe con traumas infantiles. Si el Joker hubiera demostrado que él sólo saca lo que ya está dentro de todos, la peli hubiera sido un triunfo absoluto. Y hubiera sido verdaderamente desasosegante.

Al final del todo podrían haber concedido a Batman su triunfo acostumbrado, el que mandan los códigos del género. Pero por debajo del alivio de la gente, hubiera quedado el poso de pensar que la persona que está a tu lado puede ser igual de hijaputa que ese Joker de diseño.

Gracias de nuevo. ;)

Lenka dijo...

"Lo de Maggie Gyllenhaal, repito, era un aparte machista del todo. Tim Burton quizá nos había acostumbrado a que, como en las películas de Bond, tenía que salir obligatoriamente una tía buena. O como en los propios comics de Batman, sin ir más lejos, donde todas las mujeres que salen, sean abogadas, secretarias, doctoras o superheroínas tienen una figura de actriz porno que tira patrás".

No, si acostumbrados estáis. No será por falta de ocasiones. Normalmente en el cine, todas están buenas. La niñera, la secretaria, la cajera del súper y hasta la maruja del quinto ;-)
Tan acostumbrados os tienen que un día sale una normalita y se ve que os choca. Nosotras, en cambio, estamos tremendamente acostumbradas a que haya actores de todo tipo, guapos y feos, y que se les valore más el trabajo que el físico. Ellos siempre están estupendos y magistrales, tengan la cara que tengan. Ellas, como casi siempre son divinas, sólo están divinas. De guapas. Y también cansa. Igual es que hay que ser tía para darse cuenta de lo cansino que puede llegar a ser. Porque da bastante igual. Si es mona y actúa fatal, se arregla comentando lo mona que es. Si además de mona es buena actriz, la crítica se vuelve a resumir a: "está guapísima". Yo soy mera espectadora y me cabrea. No sé qué pensarán las actrices (las buenas). A mí me jodería matarme pa un papel y que me llamen "mona". Menos mal que siempre pueden maquillarse de feas y ponerse nariz de gancho pa que les den un Oscar. Paradojas de Jolibú. Lo que no pueden bajo ningún concepto es ser feas de verdad. Qué cosas!!!

Claro, lo de los cómics me sorprende aún menos. La mujer en el cómic siempre tiene pinta de pin up. Está idealizada hasta el delirio. No importa que el resto de la cuadrilla la formen enmascarados, mutantes y deformes varios. Ellas siempre están buenas. Cómo no. Por eso considero valiente el intento de esta película, que ha creado un universo mucho más serio, más real, más oscuro, más maduro y lo ha llevado al detalle. Con un guión más currado, un ambiente menos "tebeo", una historia nada simplona y unos personajes más creíbles. Me encantó el reparto y encuentro que todos encajan como guantes. Incluyendo a Maggie. O quizá sobre todo Maggie. A mí, como espectadora y como tía (o así) me han dado una alegría con este papel. No sólo no me parece que la cosa haya degenerado, sino que me parece todo un paso adelante. De verdad.

En todo lo demás, y para variar, de acuerdo con Ro ;-)