miércoles, 3 de septiembre de 2008

Generation Kill (2008)

Otro excelente producto de la factoría HBO, a la que algún día se le acabará la línea de producción, pero mientras dure lo disfrutaremos. En este caso es una miniserie de siete capítulos situada en Iraq en 2003. Está basada en un libro escrito por Evan Wright, un periodista de la revista Rolling Stone, que estuvo 'embedded' (incrustado) en un pelotón de marines estadounidenses durante los primeros meses de la invasión contra Saddam Hussein y sus (ejem) armas de destrucción masiva. Al parecer, algunas de las cosas que contó en el libro gustaron tan poco a varios de los soldados que cuando éstos volvieron a casa, algunos de ellos lo amenazaron con más que palabras.

Si alguna vez hubo una época donde el cine y la televisión estadounidenses estaban al servicio ciego de las necesidades militares y del imperialismo del país, tal época pasó a la historia. Así, esta serie es asombrosa de principio a fin, dadas las cosas que cuenta, revelando un grado de incompetencia, incultura, falta de escrúpulos e incapacidad de adaptación extremas entre los 'jarheads' norteamericanos. Por no hablar de racistas, sexistas, xenófobos. Y republicanos extremos, que es casi lo peor. Al propio periodista, cuando se le ocurre preguntar por las famosas armas de destrucción masiva, se le tacha de 'gay-ass liberal'. También hay una escena en el primer episodio, sobre las cartas que reciben los soldados, que deja a uno con la boca abierta.

Al principio lo único que desean es matar a alguien, cuanto antes y cuantos más mejor. Es más, temen que la invasión dure tan poco que no les dé tiempo. Siendo parte de una unidad de recon (reconocimiento), a menudo son los primeros en entrar en muchos sitios, pero luego son los tanques y la aviación quienes se llevan la gloria y no acaban de encontrar lo que desean, al menos de la forma en que lo desean. La cámara se queda con ellos todo el tiempo, y vemos siempre lo que ellos ven. Lo más alto que llegamos a ver en el escalafón es un coronel, a quien por su voz apodan 'El padrino', que todo lo interpreta de la forma más positiva posible (ocupar una pista desierta de donde los iraquíes se habían ido es 'una acción exitosa con cero bajas') y que habla de sí mismo en tercera persona. Por lo tanto, tampoco sabemos de dónde vienen las órdenes, o cuál es el objetivo del grupo. Un día los mandan de acá para allá y otro de allá para acá, siempre Oscar Mike (O.M. en el alfabeto militar, siglas de 'on the move'), y siempre sin saber exactamente para qué están haciendo lo que hacen.

Pero bueno, siempre obedecen, ¿no? Pues depende. Como los objetivos generales están ocultos a su vista, estos hombres a menudo se encuentran con decisiones que tomar sobre la marcha y sin elementos de juicio suficientes o con órdenes encontradas o directamente contradictorias. Las ROE ('rules of engagement', reglas de ataque) cambian todo el tiempo. Hoy no se puede disparar contra civiles, mañana sí porque se considera que hay tropas enemigas escondidas entre ellos, y pasado a lo mejor sí o a lo mejor no, depende de si te atacan primero o no. Se encuentran con una columna de refugiados que ha huído a pie de las mismas barbas de Saddam, y ¿qué hay que hacer, acogerlos o pasar de ellos? No saben qué hacer, porque no están entrenados para tomar decisiones de ese tipo, y los que lo están no están allí viendo sus caras y la situación. Cuando alguno con un dedo de frente más que el resto intenta tomar la iniciativa y corregir errores de arriba, se arriesga a que lo expulsen del cuerpo.

La incompetencia y la falta de previsión reinan. Armamento y radares ultramodernos que se quedan sin baterías. Baterías que no llegan o llegan a quien no las necesita. Camuflaje de montaña para mitad del desierto. Pierdes tu casco y no hay repuestos. Contrabando de drogas y revistas porno. Hongos en los pies porque está prohibido quitarse las botas para dormir. Recurrir a pañales de anciano porque hay días enteros en que no se puede salir del vehículo a defecar. Torcer a la derecha en vez de a la izquierda y retrasar un plan conjunto ocho horas. Capitanes que sólo entienden la maniobra si se les explica como si fuera fútbol americano. Una locura, vaya. Parecen españoles.

Claro que, por otro lado, tienen un armamento cientos de veces superior al enemigo, y por eso salvan la piel la mayor parte de las veces en que casi la pierden. Por eso y porque tras tanto entrenar, donde ponen el ojo ponen la bala. Pero ¿qué pasa cuando pones la bala donde sólo hay civiles? ¿Crees que así te van a aceptar como salvadores del país?

Los responsables de la serie son los mismos que los de otra joya llamada 'The wire' de la que ya hablaré cuando acabe todas las temporadas. De ella hereda una forma de contar las cosas que no se lo pone fácil al televidente: a éste se lo deja caer en mitad de la situación sin explicarle nada, y sin conversaciones expositivas del tipo: '¿Has visto a Pete? ¿Pete, te refieres al cabo primero de madre mejicana que es un cobardica y que perdió el fusil en el asalto a Faluya? Sí, ese. Pues no, no lo he visto.' Le lleva a uno un tiempo hacerse una composición de quién es quién, y además, el uniforme y el rapado militar de todos complica las cosas para distinguir uno de otro. Ves que alguien saluda a alguien o lo llama 'sir' y deduces que es un superior. Ves a otro de un grupo de más o menos iguales que manda subir al humvee y deduces que es el jefe de vehículo. O algo así. Luego se va aclarando todo, y además el periodista de vez en cuando pregunta, lo cual ayuda. Aparte, que la jerga es endiablada, y no sé yo cómo la van a traducir al español.

Pero, ya digo, es una maravilla. Asombrosa y educativa a partes iguales, sin juzgar lo que pasa pero sin dejar de presentarlo en toda su estulticia para que el espectador vea en qué manos está el destino de medio mundo. Lo bueno es que al final del todo no hay moralina. Sí, los soberbios marines aprenden cosas sobre sí mismos y sobre sus mandos y su forma de hacer las cosas que hubiesen preferido no saber, quizá. Pero cuando todo acaba no se van a hacer hippies y a darse besitos en la boca. Simplemente buscarán un sitio mejor para pegar tiros e insultar a todo Dios, incluyendo entre sí.

3 comentarios:

Ado dijo...

De esta serie oí habalr el otro día en una revista. Decía que si te había gustado hermanos ed sangre, esta te gustaría. Por eso me la estoy bajando ya. Espero que no me defraude...

Rogorn dijo...

No es 'Hermanos de sangre' el mejor referente, de la misma forma que la Segunda Guerra Mundial no tiene nada que ver con los diversos conflictos del Golfo Pérsico, porque no hay heroísmo ni un demonio derrotado por el caballero blanco al final, sólo sensación de pérdida y de no saber para qué se hace nada. Quizá 'Jarhead' sea lo más cercano.

Anónimo dijo...

Discrepo. Y más que sólo por discrepar, que podría ser. El referente pa GK es De guair. Gente que curra, que intenta hacer su trabajo lo mejor posible (al principio). No precisamente brillantes ni carismáticos a primera vista (salvo Oumar...). Gente del montón que no es ni blanca ni negra sino todo lo contrario con jefes ineptos y-o corruptos y-o miserables y-o hijosdeputa y arribistas. Como la vida misma. El santo y yo la hemos encargao en DVD, fíjate lo que te digo, con The Wire, pa ponerlas entre Ford y Hitchkock. Y para volver a verlas, a ver si se nos pega algo. Por redondas (más de guair que gk) y por ser un triple salto mortal sin red perfecto. Yo nunca había visto algo así. Te lo digo. Y si la escucha me enseñó que no hay esperanza, generation kill me lo confirma. Un grupo de chavales brutalizados con ganas de matar perros o pegar tiros o reventar moros en nombre de una democracia que ellos ni se plantean y a sus jefes les importa un carajo. Cumpliendo órdenes absurdas y erróneas. Y con tó y con eso, aplastando al enemigo que poco más que tira piedras. Y para qué? Pa dejarlo todo bastante peor de lo que estaba.
Da que pensar.
Hermanos de sangre era más limpia, más cinematográfica, más esteta. The Wire y Generation Kill para mí están sucias de tanta verdad que llevan guardadas en esos guiones perfectos.
Será que tengo que ponerme ya a ver la de Pamela? No lo descarto.
Bicos,
Jack.